Carta abierta a Carme Forcadell



Carme Forcadell.

Enrique de Diego

Usted, Carme Forcadell, es una ignorante proteica y una totalitaria mostrenca. Usted, que ejerce de manera indigna y sediciosa la presidencia de un Parlamento, se ha saltado todas las normas y procedimientos de su propia Cámara. No debe haber precedente de tal caos perpetrado de manera tal filibustera. Usted no es fiable. No respeta ni tan siquiera las normas que usted vota. Usted pone las normas y se las salta. Es lo que hacen los tiranos, aunque no es habitual que lleguen a tal grado de arbitrariedad.

Usted, Carme Forcadell, lleva toda la vida viviendo de esto del negocio del separatismo y nunca ha dado un palo al agua y le gusta que la aplauden como si fuera Marianne guiando al pueblo más que comer con los dedos. Su bagaje intelectual es escaso con tendencia a nulo y de una completa incoherencia. En términos lógicos, no hay por donde cogerla.

El derecho a decidir o de autodeterminación es un derecho universal que tienen todos los pueblos, absolutamente todos los pueblos“, ha asegurado usted, Carme Forcadell, en Bruselas donde ha ido a recoger un premio de una asociación neonazi o tardocomunista, que es lo mismo. Y le han preguntado que en la hipótesis de que se celebrara el referéndum, aquellos -ciudades, pueblos o barrios o manzanas o familias- que quisieran permanecer en España, ¿podrían? Y su respuesta ha sido que “el pueblo español, por supuesto que tiene el derecho, si es un pueblo. Nosotros entendemos que en Cataluña somos solo un pueblo”. Es decir, que se puede romper España por eso de la autodeterminación, que no es ningún derecho, sino una absoluta falacia, pero no se puede romper Cataluña, por eso de la autodeterminación que para usted es un dogma, cuando le conviene, y cuando se lo pase por donde se ha pasado el Reglamento de la Cámara que usted preside, que ya es para nota.

Mire, los españoles, entre los que se incluyen, por supuesto, los catalanes votamos la Constitución, pero no la nación, que es preexistente y no se vota, es la condición previa de legitimidad, es la construcción y el plebiscito de los siglos que usted no va a romper con esa estupidez del derecho de autodeterminación que se puso en práctica en la descolonización y casi siempre terminó en baños de sangre y genocidio. La soberanía reside en el pueblo español y no en ninguna de sus partes, no es divisible. La nación tiene un hecho objetivo que es un territorio, con lindes o fronteras. Y es un Estado de Derecho, lo que usted pudiera reivindicar de nación o de autogobierno lo dilapidó no respetando ni sus propias normas, lo cual indica que usted está implicada en un proceso golpista y totalitario.

Cataluña no es un pueblo, es una sociedad dividida y fragmentada por ese proceso totalitario, que es al tiempo un negocio del que usted ha vivido y vive. El idioma catalán forma parte de la riqueza cultural española y ustedes han pretendido utilizarlo como vehículo de incomunicación. La masacre de Las Ramblas es la consecuencia y el fracaso de su estrategia de los nous catalans, para buscarse, mediante subvenciones, un grupo mascota que siga sus designios.

Usted es una mandada. Le han preguntado también por eso de la declaración unilateral de independencia, que es un golpe de Estado dentro del golpe de Estado, y ha dicho que eso corresponde al ejecutivo y no al legislativo. Usted hará lo que le digan sus jefes y terminará respondiendo de sus actos ante la Justicia.


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