Carta abierta a Alberto Garzón, estalinista contra España



Alberto Garzón, llegando al pabellón siglo XXI. /Foto: heraldo.es.

Enrique de Diego.

Hace poco, Alberto Garzón, te casaste y estabas muy burgués con chaqué y luego en vez de irte de viaje de novios a alguno de los pocos paraísos comunistas que quedan, tal que Cuba o Corea del Norte, o a Venezuela, que anda entre Pinto y Valdemoro, viajaste a uno de los infiernos capitalistas como es Nueva Zelanda a comer kiwis. Pero siempre te quedará el pelo de la dehesa de chequista y la nostalgia del GULAG.

El domingo, junto con los camaradas de Podemos, celebraste en el Pabellón Siglo XXI de Zaragoza un acto de apoyo al separatismo catalán, tan corrupto e insolidario, tan del 3% y de “España nos roba” que tiende por costumbre a llamar vagos a los andaluces como tú, y en tu caso, a lo mejor, tienen algo de razón, porque no has dado un palo al agua en tu vida y vives de la caridad de los bancos que, sistemáticamente, te perdonan o condonan las elevadas deudas de los restos del naufragio de Izquierda Unida. Un acto ridículo y patético, sin público, porque Podemos se está suicidando a la vista de la nación, de una manera obscena, penosa.

Y te llevaste la sorpresa -nos la llevamos todos- de que cerca de mil patriotas con la hermosa bandera rojigualda se concentraron a las puertas para afearos vuestra traición de compañeros de viaje de los sediciosos y de lacayos de los separatistas. ¡Bien por los maños! ¡Valientes y corajudos! ¡Qué la Virgen del Pilar siempre quiso ser capitana de la tropa aragonesa! Todavía esta vieja nación llamada España, que ya hacía vibrar a San Isidoro de Sevilla en el siglo VI, sigue levantando inusitadas emociones en los corazones de quienes por ser esta época de tantas ofensas tienden a amar a España con pasión y no la conciben más que rodeada de cierta grandeza.

Donde ves nazis, Alberto Garzón, sólo hay patriotas españoles. /Foto: heraldo.es.

Tú estabas dentro, reclamando más y más presencia policial, más protección de esa Policía a la que continuamente denostáis como represora. Solicitabais más y más policías. ¡Cuánto amor al Cuerpo Nacional de Policía! Agotasteis las existencias de papel higiénico. Con los amigachos de La Sexta te temblaba la voz. Permanecías acobardado, temeroso de que os siguieran, a ti y a Pablo Iglesias, y “a los más conocidos”; vanidad de vanidades y todo vanidad. Y, sin fundamento, sin venir a cuento, llamaste “nazis” a esos patriotas responsables y conscientes. ¿Por llevar la bandera de España a la que despreciáis y odiáis desde el fondo del abismo de vuestros inmensos complejos? No había entre los concentrados ninguna simbología nazi, ningún gesto en esa línea, sino mero y grande patriotismo cabal: izaron una bandera de España en el mástil oficial, donde debería ondear siempre, como se hace en todas las sociedades. La demostración de que no son nazis es que se lo llamas porque si lo fueran ni te atreverías.

Izando la bandera de España en el mástil. /Foto: heraldo.es.

De pronto, esa tenida traidora y sediciosa era puesta en evidencia, naufragaba en el ridículo, recibía el varapalo de lo espontáneo y lo auténtico. Entrasteis y salisteis, en grupo, para “autoprotegernos”, pero no hubo ninguna agresión, ningún incidente, sólo los riesgos que os dibujaba en vuestra mala conciencia el imaginario de vuestra cobardía.

Os presentáis a las elecciones para vivir de una España a la que odiáis, de unos españoles a los que despreciáis con tal intensidad que sólo de verles con la bandera de España os entra diarrea y los llamáis nazis. ¡Estáis consiguiendo despertar a la inmensa mayoría silenciosa patriótica!

Y, al final, todos bien alimentados por los Presupuestos, ¿qué ibais a defender allí? ¿qué se os había perdido? ¿Creéis acaso que los separatistas catalanes, tan supremacistas, tan excluyentes, levantan alguna simpatía en algún rincón de España? ¿Vas a hacer campaña, en tu tierra natal, Málaga con el “España nos roba” y que los catalanes son retrasados, cavernícolas y vagos? ¿Vas a ir con esa cantinela a Extremadura? ¿Pasarás por el Reino de Valencia y Baleares a defender los países catalanes? ¿Irás a Madrid, la circunscripción en la que te metieron con calzador, a mostrarte como un compañero de viaje del separatismo denunciando el castrante separatismo madrileño? Después de ofender, vejar, silbar el himno, despreciar la bandera, insultar a todos los españoles, describirnos como retrógrados tercermundistas, nadie os va a agradecer a los de Unidos Podemos ser los cipayos del separatismo. Porque para nazi, en términos intelectuales, Joan Tardá gritando con emoción telúrica “Visca la terra“. Y para nazis los de la CUP señalando a alcaldes y concejales. O los que han pintado, como si se tratara de judíos, el comercio de los padres de Albert Rivera. Y los que ponen multas a los que rotulan su negocio en castellano. Y los que adoctrinan a los niños en el odio a España. Qué conocemos bien a los separatistas, y no son demócratas, sino supremacistas y totalitarios.

Se supone, Alberto Garzón, que al comunismo le quedaría algo de internacionalismo proletario como para haber adoptado una posición más distante y más sensata. A base de repetir consignas simples, los cerebros se atrofian y, sin embargo, es sencillo de entender que España no es Rajoy, que es un accidente deleznable en el gran devenir histórico de una Patria milenaria, que es unidad territorial desde el godo Leovigildo. ¡Qué España no la inventó Franco! Que España seguirá su andadura cuando Mariano Rajoy, Carles Puigdemont y tú seáis sombra y ceniza. Estáis haciendo demasiado el ridículo y os vais a caer con todo el equipo. No os arriendo la ganancia con estupideces que pueden quedar bien en la cafetería de Políticas con efluvios de cannabis, pero que no soportan el más mínimo análisis racional. ¿Es el separatismo catalán, con tanta sobredosis de racismo antiespañol, una veta progresista? No os está siguiendo nadie porque habéis elegido el camino equivocado que termina en la futilidad y la evanescencia.

Representas una ideología asesina -Podemos ha sido, lamentablemente, la última farsa de camuflaje del comunismo apátrida y liberticida- que no ha hecho más que matar, que tiene el balance más sanguinario de la historia de la Humanidad y en tal materia de violencia estás para pedir perdón y no para dar lecciones a nadie.

Mira, estalinista con chaqué, por defender a España y por portar su bandera con orgullo no se es nazi, se es simplemente patriota. Algo que tú no eres ni serás nunca. Lo que tú eres te lo dijeron con claridad a tu salida avergonzada: “Traidor”, “traidores“.

“Alabanza a España”, de San Isidoro de Sevilla

Comunismo: La mayor secta de asesinos


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