Alternativa por Alemania a un paso de romper el sistema: el islam no forma parte de la identidad alemana



Virginia Montes.

Las encuestas en Alemania son fiables, las previas y las realizadas a pie de urna que suelen clavar los resultados finales. En ese sentido, las elecciones ofrecerán un panorama de estabilidad con Ángela Merkel en primera posición, aunque con un importante castigo, seguida de los socialdemócratas, que también bajan a pesar del desembarco de Martin Schultz. Merkel podrá reeditar la gran coalición o coaligarse con algunos de los partidos bisagra: Los Liberales o Los Verdes.

Por tanto, la estabilidad alemana y de su política europea están aseguradas. Algunas de las propuestas de Macron, como crear un Fondo Monetario Europeo, pueden ser estudiadas y salir adelante. Y, sin embargo, el sistema tiembla. Ya es segura la entrada de Alternativa por Alemania en el Bundestag, algo inédito desde el final de la segunda guerra mundial, que un partido, sin complejos de culpa, defienda la identidad alemana, esté ya en 13 de los 16 parlamentos regionales y vaya a convertirse en la tercera fuerza. Durante la campaña ha oscilado en las encuestas entre el 7 y el 12%. La última encuesta del Bild le concede el 13%.

Alice Weidel y Alexander Gauland. /Foto: elconfidencial.com.

El sistema, los partidos tradicionales y todos los medios de comunicación han dado por muerto a ese partido, desde su fundación en 2013 con un contenido euroescéptico. La última vez, a comienzos de año, cuando se desató la crisis provocada por Frauke Petry, cuyas propuestas pretendían moderar el discurso para caminar hacia una formación con capacidad para formar coaliciones de gobierno. Alternativa por Alemania es un partido maldito para las otras formaciones con el que ninguno pactará, pero la bicefalia de Alexander Gauland, un político con trayectoria anterior en la CDU, y Alice Weidel, una exempresaria, exejecutiva de Goldman Sachs, ha vuelto a hacer elevar las expectativas.

Ha ampliado los límites de la corrección política

Alternativa por Alemania ha llegado para quedarse y para crecer y está condicionando la agenda política de las formaciones tradicionales. Su voto es transversal, aunque capta electores especialmente en el ala derecha de la CDU, pero también está muy presente entre los jóvenes con empleos de pocas horas y poco sueldo; está más implantado en el Este, pero es ya un partido sólido nacional, con cuadros preparados, con una fuerte presencia en las redes sociales, que ha recibido casi un millón de euros en donaciones para la campaña y que ha ampliado sustancialmente los límites de oposición a la corrección política. La campaña de Alternativa por Alemania sería identificada como delito de odio en España y es más agresiva que la de Marine Le Pen en Francia. Es una campaña directamente confrontada con la islamización.

El islam no forma parte de la identidad alemana

El islam no forma parte de Alemania, no es compatible con la identidad alemana, ese ha sido el eje de la campaña de Alternativa por Alemania. La cuestión es que la invasión migratoria es musulmana y pretende anegar las identidades europeas. Y ese mensaje es tan cierto y tan obvio que toda la presión mediática y el intento permanente de diabolización no ha conseguido frenar el ascenso de Alternativa por Alemania. Al contrario, toda la aburrida campaña en lo que ha tenido de polémica y agitación ha girado en torno a esta formación. De Gauland se ha sacado notoriamente de contexto una frase en un mitin interna en el sentido de que al igual que los ingleses están orgullosos de Churchill y de sus soldados, los alemanes “pueden estar orgullosos de lo que hicieron nuestros soldados”. En efecto, en cuanto combatiente, el soldado alemán fue el mejor y la identificación entre soldado alemán y nazi es demasiado simple.

La entrada de Alternativa por Alemania en el Bundestag será un terremoto que se extenderá por toda Europa y que tendrá una indudable influencia en España, donde el surgimiento de un partido identitario fuerte es una necesidad ampliamente sentida.


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