Ripoll: La tumba de Wifredo el Velloso, la cuna de la Cataluña cristiana



Santa María de Ripoll. /Foto: turismopreromanico.com.

Luis Bru. 

Ripoll tiene dos anclajes o referencias: Cataluña, de la que se considera cuna, y el cristianismo. Tumba de Wifredo el Velloso y esplendor del románico con Santa María de Ripoll.

En términos históricos, aunque hoy sea una población de tipo medio, Ripoll tiene una importancia capital. El monasterio, íntimamente ligado al gran conde Wifredo, quien se independizó de los reyes carolingios, en pleno deterioro de la herencia de Carlomagno, fue un gran centro de irradiación cultural y el corazón espiritual del condado. En este monasterio se desarrolló una relevante tarea de redacción de manuscritos. De entre los que destacan tres Biblias, actualmente en el museo vaticano.

Wifredo era de linaje godo. Conde de Urgel y Cerdaña, recibe los conados de Barcelona, Gerona y Besalú. Recluidos en los valles pirenaicos los cristianos, empiezan a bajar a los llanos en un proceso de repoblación, como sucede con la plana de Vic. Wifredo es un gran organizador: monta nuevas diócesis para atender a las necesidades espirituales de las nuevas poblaciones.

En medio, de la destrucción del legado de Carlomagno, Wifredo sabe ser leal, al tiempo que se inmiscuye lo menos posibles en las pugnas dinásticas. De esa forma, va ganando autonomía. Eso hará que su condado pueda ser transmitido a sus hijos, y no venga por designación carolingia: ha dejado de pertenecer a la Marca Hispánica, para tomar vida propia.

Wifredo es también un hombre de frontera, un guerrero. Ataca Lérida, fortificada por los Banu Qasi (del linaje godo de los Casio, conversos al islamismo). Tiene, posteriormente, que acudir a defender Barcelona de los musulmanes. En esa lucha perderá su vida el 11 de agosto del año 897 de la Encarnación de Nuestro Señor.

Uno de sus mejores legados es el monasterio de Santa María de Ripoll, fundado en el año 880, bajo la regla de San Benito, y que fue reconstruido en el siglo XIX tras un terremoto. También fundó el monasterio de San Juan de las abadesas, cuya primera abadesa fue su propia hija, Emma.

Wifredo el Velloso estuvo casado con Guinidilda de Ampurias, con la que tuvo nueve hijos.


OPINA EN RAMBLA LIBRE