Ripoll: El epicentro del mal, al borde de la desintegración



Ripoll. /Foto: elperiodico.com.

Luis Bru.

Ripoll es el epicentro del mal. De ahí salieron los terroristas, llenos de odio, dispuestos a provocar la mayor matanza posible. Llegaron de Marruecos muy pequeños. Estudiaron en sus escuelas. Fueron tratados por la educadora social, Raquel Rull. No les faltó de nada de lo que la sociedad catalana puede dedicar con dinero público.

Los medios catalanes han ofrecido obsesivamente una gran cantidad de reportajes de ambiente, de calle, sobre Ripoll en los que han ido avanzando en la mentira tratando de ocultar el pecado originario y mostrando a Ripoll como una especie de paraíso de la integración en el que se introdujo una serpiente: un imám radical, en el que nadie percibió nada raro, a pesar de todo su historial y de que en la localidad de Vilvoorde localizaron rápido sus ideas.

Una explicación demasiado sencilla para esconder un fracaso colectivo. Los terroristas han recibido incluso encendidos elogios. La citada Raquel Rull ha llegado a definir a Younes, el mayor asesino de la historia de Cataluña, como muy responsable. Se ha llegado a escribir que “eran muy disciplinados, correctos y amables”.

Hay una gran mentira colectiva. Una sospechosa insistencia en que nadie percibió nada. Se trata de difuminar un fallo sistémico. Quienes declaran con nombres y apellidos son funcionarias dedicadas a la enseñanza, a los servicios sociales o a la política en relación con la inmigración. Así, la separatista María Dolors Vilalta. ¿Por qué esta incapacidad para analizar lo sucedido y éste intento de preservar un pasado en el que no hubo pecado?

Hay una trama burocrática que vive de la inmigración, que la tiene como su clientela que justifica sus sueldos y que la privilegia. Los inmigrantes son su grupo mascota.

En realidad, los signos de la radicalización fueron patentes y públicos, aunque nadie quiso verlos para no cuestionar que algo iba mal, que en Ripoll no había integración sino desintegración. Se ha ido ocultado, para hacer verídica la historia de los ingenuos jóvenes musulmanes pervertidos por un imám integristas, que ha dejado de citarse que Mousa Oukebir en facebook respondió a la pregunta de cuál sería su primera medida como rey absoluto con una genocida aseveración: “matar a todos los no musulmanes y quedarme con los musulmanes que siguen la religión”. Y que otro decoraba su perfil de facebook con kalashnikov.

Manifestación contra el terrorismo en Ripoll. /Foto: lavanguardia.com.

A medida que han ido pasando los días, la realidad se ha ido maquillando más y el imaginario ha ido siendo preservado. Se han enviado dos psicólogos para tratar a las familias de los terroristas y se les van a facilitar fondos públicos. Un extraño incentivo. Los psicólogos han detectado que el mayor miedo de las familias es a la exclusión por parte de la “comunidad musulmana”: sus hijos han puesto en riesgo sus trabajos.

La obsesión del equipo de gobierno del Ayuntamiento, con su alcalde, Jordi Munell, es actuar como si no hubiera pasado nada, cuando ha pasado todo. Esos integristas de Ripoll han atentado en Las Ramblas y en Cambrils para conseguir una mayor resonancia mediática, pero, de la misma forma, lo hubiera hecho en el propio Ripoll. Tener una concejala de convivencia muestra que no hay convivencia.

Todo ha devenido en una gran mentira, rodeada de complejos de culpa. Han aparecido pegatinas contra la islamización y de “Cataluña para los catalanes” y eso preocupa más que el fracaso sistémico de la localidad y su aparataje administrativo.

El sábado tuvo lugar una manifestación, a la que asistieron tres mil personas de los algo más de diez mil habitantes. Fue, según lo define El Periódico, “un exorcismo colectivo de una experiencia diabólica que requiere tiempo y esfuerzo para superarse”. Hay algo de satánico en esta mentira colectiva, en este intento de preservar una “paz social” que nunca ha existido.

Manifestante con niqab en Reus. /Foto: enoticies.cat.

Integrismo exhibido en Reus, avalado por Gabriel Rufián

Cataluña lleva tiempo viviendo una mentira colectiva. Se ha puesto de manifiesto en Reus, donde 200 personas se concentraron el viernes en contra del terrorismo en la Plaza del Mercado, convocada desde la mezquita As-sunnah del municipio. Los asistentes estaban separados por sexo: los hombres a un lado, las mujeres, a otro. Y entre estas se pudo ver a varias con niqab. Todo ello con la presencia del portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, Gabriel Rufián, a quien le debió parecer todo normal.


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