La clase política da una imagen falsa de unidad en Barcelona, en un acto frío, sin alma



Cabecera política de la manifestación. /Foto: lavanguardia.com.

Luis Bru.

Toda la clase política dando una imagen de unidad en Barcelona. Una imagen cierta contra el terror, pero de fondo falsa. Se trata de una clase política dividida que ha de afrontar en breve el el reto secesionista concretado en el referéndum del 1-o. Felipe de Borbón y Mariano Rajoy marchando junto a Carles Puigdemont es una ficción que está llamada a no repetirse. A su lado, todas las autoridades del Estado, la alcalde de Barcelona, Ada Colau, presidentes autonómicos como Cristina Cifuentes y Alberto Núñez Feijoo.

En la cabecera, 75 representantes de los cuerpos de seguridad, mossos y Guardia Civil, y servicios de emergencia, con una pancarta con el lema: “No tinc por”.

Una multitud recorriendo el Paseo de Gracia para desembocar en Plaza de Cataluña. Algunos abucheos y silbidos y carteles de protesta contra Felipe de Borbón. Banderas de España, de Cataluña y la ilegal estelada, en una sociedad profundamente dividida y que ha sido sacudida por el terrorismo por islamistas de la multiculturalidad y la diversidad promovidas desde la Generalitat.

Para intentar restañar heridas, los oradores del acto han la independentista Rosa María Sarda y la musulmana Miriam Hatibi. “Si su ideología es la muerte, la nuestra es una apuesta decidida por la vida”, han leído.

Y han añadido versos de Federico García Lorca y una dramatización de Josep Maria de Sagarra sobre la Rambla.

El broche lo ha puesto la música de Pau Casals.El Cant dels Ocells‘ interpretado por Peter Thiemann, solista de la Orquesta sinfónica del Liceu, y el joven Guillem Gràcia Soler.

Un acto comedido, frío, políticamente correcto, sin alma.


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