“El manifiesto de las clases medias”: El intento de exterminio (1)



Enrique de Diego.

El despliegue de la libertad corrió parejo a la expansión de las clases medias. No había sido la plasmación de ninguna teoría, sino la lenta conquista práctica de unos principios, cuyos beneficios eran tan evidentes y asombrosos como el cuerno de la abundancia. No había tiempo para explicar una realidad desbordante, sin parangón ni comparación posible con ninguna otra del pasado. La mortalidad infantil se redujo, la población se duplicó. Fue una magnífica ingenuidad confiar en que sus obras hablaran por ellos.

Las monarquías absolutas, los aristócratas, los terratenientes, las manos muertas se encontraron sin sitio en el nuevo mundo. Tenían hombres de letras a su sueldo en sus cortes, o al servicio de las casas nobles, entre su personal doméstico, como tutores de sus vástagos. Produjeron literatura en la que idealizaban los tiempos pasados como heroicos, confrontando como superior la moral del guerrero a la de los que despectivamente tildaban de tenderos. Y, sobre todo, la reacción aristocrática salió en defensa de su orden social amenazado, presentando la libertad como anarquía. Promovió el militarismo represivo y el primer ecologismo reaccionario, describiendo como idílica la vida en el campo y sórdida la existencia en las nuevas ciudades en expansión.

No fue éste el peor peligro que hubieron de afrontar las clases medias. Apareció entonces, cuando sus éxitos parecían incuestionables, la secta más grande de asesinos que -hasta ahora- ha conocido la Humanidad: el comunismo. Los comunistas pusieron en marcha vetas de odio como no se habían conocido antes. Engendraron el matonerismo político en dimensiones nunca imaginadas. Haciendo reclamación de los más viejos instintos de la especie, proclamaban sin ambages su disposición al exterminio de todas las clases medias, de la burguesía. Mientras el sueño de todo trabajador ha sido siempre mejorar la posición de los suyos, plutócratas diletantes e intelectuales resentidos quisieron convertir, a cada uno de ellos, en un asesino. Sostuvieron groseros errores, que eran incapaces de corregir, con absurdos dogmatismos indicando que el precio de una mercancía, y por tanto del trabajo, es igual a sus costes de producción, sin percibir, como ya se había hecho tiempo antes, el valor subjetivo, la utilidad marginal, de los bienes de consumo. Presentaron la emancipación de las gentes como nueva forma de esclavitud y, llevando la reacción al extremo, propugnaron como panacea la supresión de la propiedad privada, pretendiendo devolver a la Humanidad a los tiempos prehistóricos y sometiéndola a la brutal supresión de un Leviatán que, ni en las peores pesadillas, había sido ideado por los espíritus más ruines y deshumanizados. La exaltación de la caverna y el instinto criminal se pretendieron síntesis futura, marcada por leyes científicas inexorables. El proletariado nunca existió. Fue categoría intelectual inventada.

Dentro de la secta, se mantuvieron debates encrespados y circulares, en los que se discutía cuándo, a través de qué pasos en el proceso debía llevarse a cabo la “solución final”, el exterminio de la diabolizada burguesía. El conjunto de esas cepas de la secta destructora se dio a sí mismo el nombre de movimiento socialista. Si el comunismo chorrea sangre por cada una de sus letras, y ha sido el inventor de formas extremas de explotación del hombre por el hombre, de trabajo esclavo, el socialismo no ha hecho otra cosa, en su historia, que asesinar a las clases medias. En ocasiones, procedían a cruentos ajustes de cuentas internos, mas todos coincidían en la saña contra las clases medias. El asesinato en masa, los campos de exterminio, el totalitarismo han sido las aportaciones a la historia de la Humanidad del socialismo, dentro de cuyo espectro los comunistas no han sido distintos, simplemente han sido los más cerriles y los más sanguinarios. Los partidos socialistas no están al margen de este elevado patrimonio genocida.

El manifiesto de las clases medias: Sacudiéndose las cadenas (1)


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