La épica del diario La Prensa de la provincia de Alicante



Calita Judios, la corrupción de la CAM. /Foto: alacantideprofit.blogspot.com.

Enrique de Diego.

Para informar, que es el primer deber de todo periodista, hoy olvidado en estos tiempos de sumisión y lacayismo, y para defender los intereses de Alicante puse en marcha el diario La Prensa de la provincia de Alicante, una aventura maravillosa y llena de épica, de la que me siento muy orgulloso.

Me acompañó en esa aventura un gran profesional de las finanzas, Eliseo Quintanilla Jr., que hizo auténticos malabarismos para conseguir que todo el mundo cobrará su nómina, lo cual nunca fue fácil pues salimos sin ni tan siquiera reservas para pagar la primera.

Fue un proyecto de recursos escasos, en el que para asumir completo mi compromiso participé también como accionista, invirtiendo mis ahorros. Pero hubo mucho entusiasmo y con él conseguimos todo el sistema informático y el diseño por un precio ciertamente ridículo. Como a las profesionales que intentaba fichar de inmediato les subían el sueldo y les ascendían, tuve que buscar fuera de Alicante un pequeño núcleo; uno de ellos fue David Pérez, hoy alcalde de Alcorcón. Abrimos las puertas y fue llegando gente con ganas y sin experiencia. Para toda la redacción fue su primer trabajo. Me honro de habérselo facilitado. Sólo había uno que hubiera pisado antes una redacción: tres meses de prácticas en el Diario de Cádiz.

Con tan poco dinero, no teníamos tiempo de hacer demasiados números cero y en un momento dado parecía que íbamos a embarrancar, así que organicé una especie de asamblea catártica: había miedo escénico a salir. Exorcizado el miedo, aquella redacción cogió ritmo. Lo hicieron muy bien. De allí han salido profesionales curtidos como el actual director de la Edición alicantina de El Mundo, Héctor Fernández, David Lozano y otros muchos que han brillado, para mi satisfacción personal. Toda una hornada de periodistas.

El plantel de colaboradores que engalanaron las páginas fue de lujo, empezando por José Ferrándiz, actual exitoso director del Instituto Juan Gil-Albert.

Denunciamos que a Juan Antonio Gisbert, entonces director general de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, le había regalado su chalet en Calita Judíos, un empresario quebrado y oscuro, Rafael Galea, al que entregó, a través de Hansa Urbana, los PAUs 4 y 5 de Playa San Juan. Y que en esa Calita Judíos se había instalado la nomenklatura de la CAM, con Roberto López, utilizando información privilegiada y de manera corrupta. Por supuesto, nos quitaron de inmediato la publicidad de la CAM pero ejercimos el periodismo con honor y honradez. Si La Prensa de la provincia de Alicante hubiera seguido la Caja de Ahorros del Mediterráneo no hubiera desaparecido, para oprobio de todos los alicantinos, vendida por un euro al Banco de Sabadell, porque hubiéramos denunciado, sin cortapisas, el saqueo de los ahorradores alicantinos. No hubiéramos callado como han hecho todos los medios de comunicación supuestamente alicantinos, sin excepción. ¡Y ahí están las hemerotecas para mostrar que todos estuvieron mudos!

La Prensa de la provincia de Alicante fue una auténtica proeza. Y fue muy bello mientras duró.

 


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