Nicolás Maduro sigue con su autogolpe, en medio de un baño de sangre



Virginia Montes.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral venezolano, Tibisay Lucena ha dado como dato oficial de participación 8.089.000 votantes. Una cifra sin ninguna credibilidad a la vista de la falta de colas en toda Venezuela y de que sobrepasa los votos conseguidos en su día por Nicolás Maduro (7.505.338). La Mesa de la Unidad Democrática, que une a toda la oposición, sitúa la participación en el 12%. Maduro ha declarado que la Asamblea Nacional Constituyente tomará de inmediato posesión y que debe ser consciente de su poder. Venezuela marcha hacia una dictadura comunista. Los chavistas corearon consignas contra la Fiscal General llamándola “traidora“.

La jornada se saldó con 14 muertos -la Fiscalía los reduce a 8- con lo que desde que se iniciaron las protestas diarias en abril la cifra se eleva a 125. La mayoría de los muertos son jóvenes opositores, víctimas de la represión a manos de la sanguinaria Guardia Nacional Bolivariana y de los “colectivos”, grupos irregulares armados chavistas. Entre ellos, Ricardo Campos, secretario regional de la juventud del partido socialdemócrata Acción Democrática en el estado andino de Táchira. También se reporta la muerte de un miembro de la GNB y de un candidato a la Asamblea Constituyente.

El golpe de Estado de Nicolás Maduro intensifica el aislamiento internacional de la tiranía chavista. “La elección falsa de Madrudo es otro paso hacia la dictadura. No aceptaremos un Gobierno ilegítimo“, ha puesto en su twitter Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU. El Gobierno español ha expresado que “no reconocerá una Asamblea Constituyente que no sea resultado de un amplio consenso nacional”. La Cancillería chilena ha emitido un comunicado en el que dice que “el Gobierno de Chile expresa su firme condena de la escalada de violencia existente y su preocupación por la profundización de la crisis y sufrimiento del pueblo venezolano“.


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