Urdaci pide trabajo en Telecinco: Simplemente penoso



Alfredo Urdaci. /Foto: cotibluemos.blogspot.com.

Enrique de Diego.

Su salida de la fracasada 13 TV -un auténtico agujero de pérdidas- y la presentación como gancho de que es “el periodista más polémico”, me puso ante ese bodrio chabacano de “Sálvame Deluxe“, hecho para indigentes mentales bisexuales. Lo cierto es que Alfredo Urdaci fue lo más tibio y lo menos polémico del mundo mundial, hasta recibir la amable recriminación de que estaba haciendo postureo. En realidad, a lo que fue el recién despedido Urdaci fue a pedir trabajo en Telecinco, dispuesto a hacer en televisión “cualquier cosa que me divierta” porque “lo peor es no trabajar”. Aunque quizás hay algo peor: arrastrarse.

Urdaci se reinventó a sí mismo como un personaje bizcochable para la corrección política en uno de sus mingitorios más cutres y, por ende, con más audiencia, pues estos son tiempos sin ética ni estética, soeces y horteras, en los que el pudor ha sido erradicado al tiempo que la elegancia, la buena educación y cierto sentido del buen gusto que siempre se ha considerado ligado a la civilización.

Tenía algún respeto profesional hacia Alfredo Urdaci y se lo he perdido. Le veo en la próxima temporada de Supervivientes, ese reality de canibalismo hortera. Dio brochazos para hacerse digerible: que si había sido comunista en el bachillerato, que si le gustaba mucho el teatro, Salesianos de por medio, para justificar la impostura. En este reinventarse carnavalesco se zafó de lo de CC OO diciendo que se lo habían pasado para que lo leyera y lo que hizo fue una protesta. Hay formas de protestar más directas y menos tortuosas y falsarias.

No se arrastró porque no se lo pidieron, pero iba bien dispuesto

Urdaci lleva toda la vida sirviendo a la casta, sin hacer ascos a la corrupción -jefe de prensa de Francisco Hernando El Pocero- y ha hecho algunos toscos servicios al Estado como prestarse a hacerle la carrera a Letizia Ortiz para que ganara relevancia de cara a los españoles en una función no muy distante del de Trotaconventos o Celestina. Ahora, todo indica, que está dispuesto a pasar por el mortero mediático de Telecinco, donde todos han salido de golpe del armario, para engordar la cuenta corriente de Silvio Berlusconi. No se arrastró, porque no se lo pidieron, porque iba bien dispuesto.

Tibio hasta decir basta, con una visión de Dios acomodaticio como Alguien que da tranquilidad y sosiego, y displicente respecto a la práctica de uvas a peras. Y luego el bueno de José Eulogio dice que a Urdaci le echan de 13 TV por católico.

Urdaci no sabe lo que son “pocos medios”

Urdaci puso énfasis en la motivación. En RTVE no hay motivación, porque los políticos mangonean, pero en su etapa -que le dio relevancia- Aznar mangoneaba ad nauseam y él era el chico de los recados. Ahora viene de hacer un informativo con una pequeña redacción motivada, con “pocos medios“. Urdaci no tiene ni idea de que lo que son pocos medios. En 13 TV se han gastado 69 millones de euros del cepillo y la crucecita, que se dice pronto, y todavía hablan de pocos medios. Con 69 millones de euros, hago, sin petulancia, tres televisiones y cambio el mundo. 13 TV ha sido y es una televisión insulsa, roma, sin creatividad, sin imaginación y sin principios. Vivir de la Iglesia.

Alfredo Urdaci es un lacayo, dispuesto a degradarse. En ese bodrio indigesto de “Sábado Deluxe“, torpe remedo del día del orgullo gay, sentó plaza. Simplemente penoso.

 


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