Reposicionamiento estadounidense a través de su petróleo



Pozos de petróleo en Texas. /Foto: pletroleoamerica.com.

Diego Pappalardo. Director de Consultora Universum.

Está claro que el conflicto en el Golfo Pérsico beneficia a distintos actores externos al área, siendo uno de ellos el establishment petrolero de los Estados Unidos.

Miembros de este establecimiento se adscriben a la geoestrategia  elaborada por otros actores para a sustantivizar a los Estados Unidos como actor geopolítico, manteniendo e incrementando su poder e influencia. Sinergia que cuenta con el concurso de Donald Trump.

La nueva situación en el Golfo -dada por causas endógenas y exógenas-  afecta la participación en la oferta petrolera internacional de Qatar y de otros miembros de la OPEP, pero a la vez beneficia a Arabia Saudita alineada con Trump1.

De igual manera, la colisión que se desarrolla en el Golfo Pérsico permitirá inyectar mayor volumen de dinero y creación de nuevas fuentes laborales en la economía doméstica de los Estados Unidos para que Trump pueda hacer frente a los efectos de la  crisis generada por Administración Obama con el claro objetivo de atravesarla y superarla.

A la finalización de la gestión Obama en la Casa Blanca, la población de los  Estados Unidos tenía el siguiente cuadro de deudas:

-Deuda de consumidores, 12 billones de dólares.

-Deuda Corporativa, 16 billones de dólares.

-Deuda Pública, 20 billones de dólares.2

El presidente Trump precisa de masa monetaria y generación de fuentes laborales para poder cumplir con su proyecto personal y político afín a “Los Deplorables” y mantener como aliados a sectores empresariales que también lo auparon.

Recordamos que las fracciones del capitalismo que apoyan a Donald Trump responden a las categorías y circuitos del capitalismo clásico frente a sus competidores internos que buscan afanosamente dar el salto pleno a otro estadio de la Historia.

En ese sentido, un informe del Grupo de los 30, Think Tank fundado a fines de la década de 1970 por la Fundación Rockefeller y que está integrado por ejecutivos y ex ejecutivos del Banco Central Europeo, JP Morgan, Banco de Pagos Internacionales, entre otros, advierte que el aumento de las energías renovables y los acuerdos de política climática harán obsoleto el petróleo. El dossier considera que los defensores del petróleo caen en “delirios mortales” y que las  deudas por  la crisis del petróleo serán monumentales y, por lo tanto, desaconsejan a los potenciales clientes en  invertir en la industria del petróleo.

Crecimiento exponencial de la producción y la exportación del petróleo estadounidense

Desde la década de 1970, regía la prohibición de exportar petróleo propio desde los Estados Unidos. La restricción convertía al país en dependiente de la importación del crudo.

En el año 2013, el país norteamericano importaba 9 millones de barriles diarios provenientes de 80 paises.

Situación que preocupaba y disgustaba a sectores con poder de decisión y con oficio de negocios del país norteamericano.

Pero el panorama comenzó a modificarse y en diciembre del  año 2015 se derogó la medida prohibitiva.

A partir de esa fecha, Dakota del Norte y Texas aumentaron significativamente su producción y los mercados asiáticos, europeos y latinoamericanos fueron los principales perceptores del crudo estadounidense.

Las importaciones bajaron continuamente y, en la primera semana de julio de 2017, disminuyeron en 514.000 barriles por día.

Un reciente documento corporativo de Pira Energy Group corrobora el alza exportadora de los EE. UU, señalando que la superpotencia  en los próximos tres años va a cuadruplicar las exportaciones del petróleo, alcanzando incluso en el año 2020  la meta exportable de 2,5 millones de barriles diarios.

La compañía Baker Hughes señala que en el último año se  duplicaron las plataformas activas en suelo estadounidense, dando el número de 763 existentes en la actualidad.

Las importaciones de crudo de Estados Unidos bajaron en 514.000 barriles por día en la primera semana de julio de 2017.

Según  Wood Mackenzie, la mayor parte del crecimiento de la producción en Estados Unidos para el 2025  estará en Wolfcamp.

En tanto, Donald Trump exige vender la mayor cantidad de petróleo de la Reserva Estratégica, desregular donde corresponda y obtener más productividad y ganancias con la fracturación hidráulica.

Determinada fexibilidad en la gestión de la producción, ciertos costos racionales y la utilización de tecnologías disponibles ayudarán a la geoestrategia exterior para convertir a los Estados Unidos en un oferente en el mercado mundial del petróleo, buscando competir,  presionar y afectar con ello a los otros actores integrantes del esquema global del petróleo y tratando de mantener el liderazgo internacional.

 

 

Por lo tanto, la fractura existente entre las monarquías petroleras del Golfo coopera en el crecimiento vertical de la producción y exportación del petróleo y  derivados estadounidenses y en el reposicionamiento de los Estados Unidos bajo Administración Trump como actor superlativo en el cartel global del petróleo.

 

 

 

Notas:

1- http://ramblalibre.com/2017/06/23/realinamiento-del-poder-saudi/

2-https://www.geopolitica.ru/es/article/la-globalizacion-los-estados-unidos-y-el-nacionalismo-economico-de-trump


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