Javier Ortega Smith pone fin a su carrera de conferenciante



Javier Ortega-Smith y Cristina Seguí, cuando eran compañeros de partido. /Foto: burbuja.info.

Enrique de Diego.

Javier Ortega-Smith, secretario general de lo que queda de Vox, ha puesto fin a su carrera, poco prometedora, de conferenciante. En el último momento, el hispano-argentino se descolgó de la jornada que el liante de José Javier Esparza había organizado en El Escorial, auspiciado por la asociación Libertad e Identidad. Ortega-Smith iba a perorar sobre “Soberanía nacional: La Unión Europea y la OTAN“. Materia vasta para un gran geoestratega. El Kremlin, Bruselas y la Casa Blanca estaban atentos a los efluvios del evento.

Uno de los posibles motivos de su espantada es que no tuviera nada que decir; otra que no hubiera preparado la conferencia. Algunos apuntan a que Ricardo Garrudo, un empresario patriota que todo lo produce en China, le dio la orden de chitón, porque Garrudo es el que paga en Vox y por ende el que manda. Hay incluso quien especula con que, junto con Santiago Abascal, tuviera que marchar a Santander donde una simpatizante tiene un barco en el que los mandos del chiringuito salen a veces de excursión. Desconvocar una conferencia es poner fin a la carrera de conferenciante, porque la gente de ahora en adelante no se va a fiar. El bueno, e ingenuo, de José María Ruiz tuvo que recomponer, a la carrera, el horario.

Rara actitud la de Ortega-Smith cuando, según fuentes solventes, jornadas similares se han celebrado en los dos años anteriores con la asistencia de Ortega-Smith.

Un soltero en un partido que defiende la familia

El secretario general de Vox fue presentado en los medios, cuando fue candidato a la alcaldía de Madrid e iba a abrir las puertas del Ayuntamiento y a echar abajo las barreras, como “un joven abogado”. Lo cierto y verdad es que no tiene abierto despacho de abogados y cuando Vox se ve en los tribunales nunca recurre a él, aunque desembarcó desde la Fundación DENAES (Defensa de la Nación Española), somo secretario de asuntos jurídicos del partido. Lo de joven debía ser un piropo lacayo, pues a sus 48 años y soltero es meritorio que sea el número dos de un partido comprometido en la defensa de la familia.

Testigos presenciales afirman que tuvo un rasgo ético cuando Santiago Abascal dio la orden in extremis, con infinita tomadura de pelo a los sufridos militantes, de que no se presentara la candidatura de La Coruña. Algunos sospechan que por algún compromiso de Julio Ariza con Alberto Núñez Feijoo. Ariza está poniendo tierra de por medio de Vox y por eso ha destituido a Kiko Méndez Monasterio, el último buen profesional que le quedaba, como director de La Gaceta. Javier Ortega-Smith presentó su dimisión que no le fue aceptada y ahí sigue. No fue, a lo que se ve, una dimisión irrevocable sino con la boca pequeña.

Ortega-Smith es un político profesional sin cargo electo en un partido fallido que en la circunscripción de Álava, en las elecciones vascas de 2016 obtuvo 774 votos (el 0,5% de los votos) con el padre del presidente como candidato y en el supuesto feudo de Santiago Abascal, lo que le permitió ser largo tiempo diputado autonómico del PP. Y no dimitió nadie. El secretario general no tiene sueldo fijo, sino que cobra por dietas, que son muchas, para un pasar y para viajar a reuniones con uno o dos militantes, pues la desbandada ha sido general tras sufrir un maltrato político exacerbado -pronto publicaremos testimonios en tal sentido- en el que la gente ha terminado pensando que “nos trataban como ovejas que solo teníamos que pagar las cuotas para que vivieran los cuatro que se han montado un chiringuito“, como señala un exmilitante de Vox, dirigente en una provincia.


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