La izquierda ha promovido la pederastia



Alejandro García era presidente del Consejo de la Juventud de Elche, un puesto municipal.

Miguel Sempere.

Los jóvenes socialistas de Elche están “rotos” y “consternados“, según un comunicado, por la extrema gravedad de las circunstancias de la detención de su secretario general Alejandro García, cuyas horrendas fantasías pasaban por la violación y el asesinato de bebés, recién nacidos -“un recién nacido clavado“-. Tales cuestiones, según el comunicado “corresponden exclusivamente a su ámbito personal“. ¿Es eso cierto? Alejandro García era presidente del Consejo de la Juventud; es decir, el modelo propuesto por los socialistas para todos los jóvenes de Elche, un cargo orgánico, retribuido, sin que el Ayuntamiento se haya pronunciado, ni nadie haya dado explicaciones de cómo pudo llegar a ese puesto. Es un silencio cómplice.

La izquierda ha venido desarrollando una intensa y obscena campaña sobre los casos de pederastia -no admiten comparación con el sadismo del socialista ilicitano- de sacerdotes católicos, estableciendo por supuesto una relación directa entre Iglesia y pederastia, muy lejos de considerar que se pudiera tratar de desviaciones relativas a su ámbito personal. Estadísticamente, los casos de pederastia de sacerdotes católicos son mucho menor que los que se dan en cualquier colectivo, y también respecto a los clérigos de cualquier grupo religioso.

Y la Iglesia considera la pederastia una inmoralidad muy grave, un pecado horrendo; no tiene dudas sobre ello. La izquierda tiene una larga historia de apoyo y promoción de la pederastia, de relativismo moral respecto a esa conducta. En 1977, la izquierda francesa protestó por el encarcelamiento de dos pederastas haciendo público un manifiesto “Tres años de prisión por caricias y besos. ¡Basta ya!“. Iba firmado por todos los intelectuales orgánicos del socialismo y el comunismo: Jean Paul Sartre, Hocquenghem, Patrice Chéreau, Philippe Sollers, Jack Lang y Bernard Kouchner, que serían luego ministros socialistas.

La postura de la izquierda establecía, dentro de la liberación sexual, que no había que poner límites en la edad. De hecho, la izquierda no los pone en materias de educación sexual que entran de lleno en el terreno de la corrupción de menores y que han tomado carta de naturaleza en el sistema educativo.

Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, una extraña pareja. /Foto: therdlist.com.

Por seguir con ejemplos franceses, la izquierda francesa convirtió en un héroe social al pederasta Jacques Duqué. Y el periódico Liberation, toda una referencia para la izquierda, se dedicó a promocionar la pederastia con textos como “Enseñar a amar a nuestros niños“, con ilustraciones gráficas muy explícitas. Y el fundador del periódico, Serge July defendía “amar sexualmente a los niños“. Jean Paul Sartre se especializó en seducir a menores, muchas de las cuales le eran proporcionadas por Simone de Beauvoir desde su Lyceo, incluso ella fue denunciada por secuestro de una menor.

De aquellos polvos vienen estos lodos, en los que Podemos tiene a un condenado por pederastia en su Consejo Ciudadano, votado en Vista Alegre II. La ambientación moral de la izquierda no repudia la pederastia. En ese caso, por ejemplo, la ampara. En sus memorias, El gran bazar, Daniel Cohn Bendit se ufana de su pederastia y de su afición a los niños, sin que haya merecido la más mínima condena, se le haya pedido explicación o se le haya exigido su acta de eurodiputado. Al contrario, es una de las referencias más influyentes de la izquierda europea.

No, las aberraciones de Alejandro García no corresponden “exclusivamente a su ámbito personal“, sino que están estrechamente relacionadas con el relativismo moral promovido por la izquierda.

Simone de Beauvoir, barragana y proxeneta de Sartre


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