El integrismo amenaza con desestabilizar Marruecos



Disturbios en Alhucemas. /Foto: valeursactuelles.com.

Virginia Montes.

Bajo una capa de reivindicaciones laicas en el Rif, en Alhucemas, se ve la garra trágica del integrismo intentando desestabilizar a Marruecos, el patio trasero de España. Desde hace cinco meses el norte de Marruecos, de amplias resonancias en la historia reciente de España, está levantisco e insurrecto. El detonante fue la muerte de un vendedor de pescado, cuando fueron a incautarle su mercancía ilegal, Mouhcine Fikri; las reivindicaciones: una Universidad y un hospital especializado en cáncer. De fondo, un malestar atávico en el Rif, que fue República con Abdelkrim el Jatabi, que se ha intensificado por la crisis económica y el traslado de las inversiones a Tánger.

Las protestas son habituales, casi diarias, en Alhucemas, una ciudad con 56.000 habitantes. Rabat ha detenido a los cabecillas, como Nasser Zafzati. Veinticinco activistas han sido condenados a 18 meses de cárcel. Otros están en prisión preventiva a la espera de juicio.

El 12 de junio, el grupo integrista Justicia y espiritualidad se manifestó en Rabat en solidaridad con el Rif: los hombres delante y las mujeres, detrás. El integrismo espera protagonizar su “primavera árabe”, lo cual provocaría un baño de sangre y una emigración masiva.

Emmanuel Macron en su visita a Marruecos ha pedido a Mohamed VI mano blanda y amnistía. El globalismo parece estar también interesado en la desestabilización de Marruecos.


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