Irene Montero, nueva favorita, parodia del feminismo



Pablo Iglesias e Irene Montero, los amantes de Podemos. /Foto: ABC.es.

Miguel Sempere.

En alguna medida, Irene Montero ha sido la protagonista de la moción de censura. Era, por de pronto, la novedad, tras haber desbancado a Iñigo Errejón y haber sido ascendida a novia de Pablo Iglesias y número dos de Podemos, un partido amalgama que parece sacado de una teleserie. La susceptibilidad está de más. En las heremerotecas están las aceradas, y justificadas críticas de Pablo Iglesias a Ana Botella: «Ana Botella representa todo lo contrario de lo que han representado las mujeres valientes a lo largo de la historia», dijo Iglesias en el año 2014. Es la que encarna ser “esposa de”, “nombrada por”, sin preparación. Una mujer cuya única fuerza viene de ser esposa de su marido y de los amigos de su marido”. El paralelismo entre Ana Botella e Irene Montero es completo. Ana Botella tenía una larga militancia, estudios superiores e incluso una oposición y nunca debió ser alcaldesa de Madrid. Un caso claro de nepotismo legitimado por las urnas.

Irene Montero, la nueva Evita. /Foto: RTVE.es

No es la primera vez que la jefa de gabinete y el jefe se hacen amantes, que es lo que son Irene Montero y Pablo Iglesias aunque la perversión del lenguaje les denomine ahora novios (son los que se preparan para el matrimonio) o el deletéreo y confuso, pareja. Por ética o estética, uno de los dos debía haber dado un paso atrás para preservar su intimidad. Además, a Pablo Iglesias se la han venido tolerando patéticas conductas y deleznables declaraciones que no se le permiten a nadie y que él no consiente en sus adversarios políticos. Es notorio que la salida de Tania Sánchez del catre de Pablo Iglesias conllevó su disidencia y su ostracismo, tras empalagosos comunicados en su ruptura, y la entrada en la alcoba de Irene Montero ha coincidido con su ascensión. Es un hecho objetivo que Pablo Iglesias usa Podemos como su serrallo particular primando a la favorita del momento en su banal promiscuidad.

Irene Montero es una pésima parlamentaria que sobreactúa y que recurre al último refugio de las estúpidas: el feminismo. Irene Montero defiende esa extraña ideología según la cual no se puede criticar nada de una mujer, aunque sea la más grosera estupidez, porque es machismo y todo lo que hace o dice es bueno y está fuera de toda discusión. La portavoz de ese partido que tiene en su directiva a condenados por pederastia y a defraudadores fiscales como Pablo Echenique se ha inventado incluso lo de la moción de censura feminista. Al parecer, esta ha sido una moción de censura feminista, algo que resulta indefinible.

Es, por lo demás, una política profesional que, sin oficio ni beneficio previo, ha pasado a vivir del contribuyente. Es la peor casta con todos sus vicios. Nunca o casi nunca un Parlamento democrático había caído tan bajo.


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