Elogio y recomendación de la homeopatía



Enrique de Diego. /Foto: ramblalibre.com.

Enrique de Diego

Me trato con homeopatía  y la recomiendo. Me llevaron a la homeopatía personas muy inteligentes que me quieren. No puse objeción alguna pues había visto en familiares cercanos los efectos devastadores de la alopatía, en lo que no dudo en calificar de medicina homicida, como lo hiciera en su día el padre de la homeopatía, Samuel Hahnemann. Mucho antes, en el siglo XVI, un gran médico español, Andrés Laguna decía que los cementerios estaban llenos de errores médicos y pasó las últimas décadas de su vida dedicado al naturismo, con su magnífica edición del Dioscórides. Las cosas han empeorado mucho desde entonces: la alopatía es una medicina ineficaz y asesina.

Lamentablemente, en mi familia directa ha seguido habiendo, bajo la fascinación alópata, terribles efectos, aunque de todas las muertes que provocan los medicamentos alópatas no se habla, no son noticia. Al fin y al cabo, la industria farmacéutica produce más beneficios que el tráfico de armas o las telecomunicaciones. Tiene más rentabilidad que el banco más rentable. Las 10 industrias más grandes facturan 355.000 millones de dólares. Y esas diez facturan lo mismo que las 490 empresas restantes del ranking de las mayores 500 empresas. 25 empresas controlan el 50% del negocio farmacéutico. En España, colocan en nómina a un gran número de políticos y tienen prácticas tan escandalosas y corruptas como regalos, pago de viajes y asistencia gratuita a pseudocongresos en lugares exóticos. Esto es conocido y el intercambio es recetar medicinas. Cuantas más medicinas, más viajes y más regalos.

La Organización Médica Colegial está contra la homeopatía, porque “no es una ciencia ni una terapia”, pero cuando dependía de mí la información de Sanidad en ABC y Ya, la Organización Médica Colegial era una cloaca de corrupción y la información de sanidad estaba trufada de mordidas, comisiones, sobres y pagos en especie. Tanto los directivos de la OMC como sus terminales en los medios eran -para que andarse con rodeos- auténticos chorizos. No hay nada más corrupto -ni el PP- que el mundo médico y el farmacéutico.

Desde hace décadas, no tomo ni un solo medicamento alópata. Dolencias que se iban haciendo endémicas o empeorando, han desaparecido. Incluso cuestiones cotidianas, como un dolor o un lumbago, se me son resueltas con prontitud, ofreciendo una seguridad que antes no tenía. Los beneficios en los familiares cercanos son obvios y magníficos, tanto en salud física como mental.

La alopatía intenta curar por el contrario, con bombardeos de química, que cada vez van siendo más intensos y más frecuentes, y que destrozan el aparato digestivo y tienen una gran cantidad de efectos secundarios. He visto como la alopatía fue destruyendo el organismo de mi querido padre. Y he tenido que ver, sin poder hacer nada, como la alopatía mataba a mi querido hermano pequeño. La autopsia dictaminó que se le habían dado las dosis justas de psicofármacos, que, habitualmente, enquistan los problemas, al tiempo que destruyen y debilitan el organismo.

La homeopatía actúa por el principio de la similitud, haciendo que el cuerpo reaccione y se fortalezca. Es un principio filosófico superior. Hablo de mi experiencia. No hay nada ilusorio ni placebo. La curación se da y soy testigo, en mi y en otros. Y no hay efectos secundarios.

Tiene un inconveniente: es barata. Y otro: es eficaz. Pone en riesgo a la deshumanizada y corrupta industria farmacéutica. Es objeto, por tanto, de histéricas campañas de descrédito en las que se implican todos los medios del sistema. Apunto, como dato concluyente, que en España eldiario.es del ignorante e incompetente Ignacio Escolar, lacayo de George Soros, es de los más virulentos contra la homeopatía. Y lo son los medios globalistas de esa órbita, como El País. Toda la corrección política odia la homeopatía. Al parecer, ha muerto un niño por otitis en Italia por ser tratado solo con homeopatía. Nunca se ofrecen muchos datos que permitan la verificación. Parecen -y son- estrictas manipulaciones. Infundios financiados por la industria farmacéutica. Los muertos por la alopatía que son muchos no son noticia. Y es la alopatía la que es una falsa ciencia, asesina, pero que no se cuestiona porque es un gran negocio, porque pone publicidad, porque sus empresas forman parte de los poderes oscuros de este mundo. Ningún medicamento alópata sirve para nada. Quita los síntomas un tiempo, pero luego las dosis van aumentando. Es un negocio redondo y seguro. Es un negocio criminal.

Los médicos homeópatas que conozco son vocacionales, magníficas personas. Alguno, insigne, de gran vida interior. Intenté hacer una sección de homeopatía pero no me fue posible porque son perseguidos, desacreditados, pero siguen haciendo el bien contracorriente. Los hay mejores y peores, unicistas y pluricistas, pero todos son buenos y mucho mejores que los médicos alópatas, aunque saben que ganarán mucho menos y que no tendrán reconocimiento social. Quiero mostrarles desde aquí mi más profundo agradecimiento. La homeopatía funciona. Ese es su pecado. Es la virtud que hace que, frente a todas las campañas, cada vez más gente se trate con homeopatía.

Tengo la convicción, y la certeza, de que la salvación personal y la colectiva pasan, en buena medida, por la homeopatía. Ilustro este artículo con mi foto por aquello de dar la cara. Junto con mi elogio a los homeópatas, mi agradecimiento a la homeopatía y a su bendito principio de la similitud.


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