Escandalosa sentencia del Juzgado de lo Penal número 1 de Elche



Juzgados de Elche. /Foto: funcionariosjusticiavalencianos.com.

Josep Sansano

Polémica y escandalosa sentencia del Juzgado de lo Penal número 1 de Elche, del que es titular José Pascual Martín. Por de pronto, la sentencia 293/2017 ha sido emitida con fecha 24 de mayo de 2017 referida a hechos sucedidos diez años antes. Eso es, ciertamente, una lentitud de tortuga.

José Luis Pascual Martín. /Foto: ramblalibre.com.

La sentencia declara probado que “José Jiménez Martínez sobre las 20 horas del día 19 de noviembre de 2007 conducía por las calles de Santa Pola” una furgoneta Renault Master, “sin que se haya acreditado que como consecuencia de la ingesta de bebidas alcohólicas tuviese afectada su capacidad de concentración, de atención y de reflejos” y cuando circulaba “por la calle Ángel del municipio antes mencionado, vio bajo de la acera a José Vicente Ballesteros Bonmatí, con quien tenía una enemistad, siendo que al circular a su altura pasó la rueda derecha por encima del pie de José Vicente al no medir bien las distancias debido a dicha afectación, sufriendo José Vicente a consecuencia de ello una lesión consistente en un aplastamiento del pie derecho”. José Jiménez Martínez tiene un largo historial en materia de tráfico, incluso con un accidente con resultado de muerte.

A pesar de estos hechos probados, entre los que se incluye la enemistad, y de que la cuestión de la ingesta de alcohol no se determina por la incompetencia de la Policía Local de Santa Pola, pues en la primera prueba dio una tasa de 0,53Mg/L, “no habiéndose acreditado en el acto de plenario que el etilómetro con el que se practicó la prueba de alcoholemia esté correctamente verificado, presentando entre otros síntomas, olor a alcohol, rostro congestionado, ojos brillantes y enrojecidos”, a renglón seguido el juez Pascual Martín afirma que “no ha quedado acreditado en el plenario que de manera intencionada pasase la rueda derecha del furgón por encima del pie de José Vicente”. Y aún quedando probado que se produce, en cualquier caso, un atropello la sentencia es de absolución. Ni tan siquiera una multa.

Y los hechos siguieron, de forma que al padre de José Vicente Ballestero se le produjo la rotura de la cadera, de lo que tuvo que ser operado. Y también se absuelve.

Una chapuza de procedimiento, con un atestado infame de la Policía Local, en el que no se sabe si se verificó bien el etilómetro, con groseras contradicciones en los hechos probados. Según fuentes jurídicas, la sentencia “no hay por donde cogerla”. Un nuevo y solvente despacho de abogados va a elaborar el recurso a la Audiencia Provincial. “Da la impresión de que el juez se ha lavado las manos”, señalan las fuentes. La cuestión es que las críticas al trabajo del Juez de lo Penal número 1 de Elche se acumulan.


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