Los consumidores empiezan a ganar la batalla contra el aceite de palma



Luis Bru

La dueña del supermercado resume a Rambla Libre la situación: “hemos tenido que tirar todas las galletas, porque llevaban aceite de palma y las gentes no las quieren. También las he quitado de la dieta familiar“. Los consumidores están empezando a ganar la batalla decisiva del aceite de palma, un producto nocivo que duplica el riesgo de enfermedades cardiovasculares y es cancerígeno, pero que la industria alimentaria ha ido introduciendo inadvertidamente en una gran cantidad de productos, muchos de ellos destinados a niños -incluso las “leches maternas” de los bebés- y adolescentes.

El Grupo Siro, proveedor de Mercadona a través de la marca Hacendado, se ha comprometido a eliminar el aceite de palma de todos sus productos para 2020; afirma que ya lo ha hecho al 80%. Siro es un gigante de la industria alimentaria que controla entre el 30 y el 40% de cuota de mercado en galletas, bollería, pan de molde, pasta y cereales. El 90% de sus ventas se canalizan a través de Mercadona.

El presidente del Grupo Siro, Juan Manuel González Serna, ha declarado que “hacer alimentos más saludables es una obligación de la industria alimentaria“. También ha confirmado que ha mantenido un encuentro con otros directivos del sector debatiendo sobre el aceite de palma y quienes lo defienden lo hacen “porque no les queda más remedio”.

Multinacionales como Nestlé, que ha convertido el chocolate en un veneno y los helados con Frigo en otra, tratan de paliar la avalancha con publicidad de sus productos y generando fundaciones, para comprar a los medios.


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