Nestlé convierte el chocolate en veneno con aceite de palma



Miguel Sempere

El aceite de palma es uno de los nuevos crímenes contra la Humanidad de la globalización y de multinacionales como Nestlé, que nada dispuesta a abandonar un negocio tan lucrativo que representa un directo ataque a la salud de los consumidores -el aceite de palma duplica las posibilidades de enfermedades cardiovasculares, como el infarto y el ictus y es altamente cancerígeno- habla de “alarma social injustificada”.

Nestlé ha convertido el chocolate, y las leches maternas, en un veneno con el que se está atacando directamente a la salud de los niños, los adolescentes y los jóvenes. La industria alimentaria ha desarrollado una estrategia criminal, cuyas responsabilidades deberían dirimirse en los juzgados, pero está amparada por los políticos corruptos.

La leche materna tiene ácido palmítico, pero del tipo beta, mientras las leches artificiales lo contienen de tipo alfa, cuyo funcionamiento es bien distinto, y que va depositando en las arterias gran cantidad de ácidos grasos saturados que incrementan el colesterol LDL.

Mientras deforestan mediante incendios grandes extensiones de terreno (dos veces la dimensión de Alemania en Indonesia) las multinacionales se dedican a dañar la salud en una parábola y una realidad de la globalización. Nestlé compró del veneno llamado aceite de palma 420.000 toneladas, el 1% de la producción mundial y 100.000 toneladas más que en el año 2015. Esto no abarata el producto. Ninguno de los productos de Nestlé ha bajado precio, sino que en la lógica depredadora del capitalismo salvaje incrementa los márgenes aunque sea a costa de dañar la salud de los consumidores.


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