Clínicas Hernadent: fin de los desacuerdos al tener el verdadero placer de conocer a su Dirección



Ignacio Fernández Candela. Escritor. Crítico literario.

Fin del problema y acuerdo de buena voluntad por ambas partes. Estamos entre personas como Dios manda. Antes solo nos faltó la comunicación y no por culpa de los responsables directivos. Me ha quedado claro: la información llegó tarde, cuando el problema se había extendido en el tiempo y las indignaciones de entrambas partes estaban desatadas. Clínicas Hernadent puede presumir de excelencia profesional siendo lo sucedido un caso aislado y resuelto.

Ignacio Fernández Candela.

La Paciente será recibida por la Dirección General y escuchada con interés verdadero. Así lo he colegido muy sorprendido de la calidad humana que he encontrado. Nada que ver con otras actitudes que ellos desconocían. Nada. Ellos no podían saber lo acaecido porque no se les comunicó puntualmente, siendo cada eslabón en el trato al cliente imprescindible para que no haya rotura de la cadena de información.  

Todo subsanable con la atención que, así ratifico, desean dar con honradez y absoluta profesionalidad.

De haber sabido quiénes se encontraban en la Dirección de las Clínicas Hernadent, habría disipado de inmediato toda duda: ha sido un placer conocer al cuadro directivo y también al Procurador y el Abogado de la Sociedad. Hoy fue uno de esos días paradigmáticos en que la vida te sorprende conociendo excelentes personas. Queda resuelto todo lo sucedido este tiempo con solo esta memorable mañana al conocerlos. 

Así ha sido después de estas semanas en que las confusiones no aclaradas y la falta de comunicación agravaron una situación que, de haberlo sabido, jamás habría sucedido. Porque después de conocer al cuerpo directivo, a los responsables de las Clínicas Hernadent, he encontrado a personas exquisitas en el trato y con una honradez sin tacha. Una dignidad como la percibida no se disimula; se lleva.

Una magnificada talla personal que se me ha demostrado hoy y que pone fin a los desacuerdos que, sencillamente, surgieron por una comunicación que solo les llegó una vez el problema se había extendido con mi reacción defensiva por la salud y el honor de la Paciente.

Lamento no haber sabido antes de ellos y estoy seguro, en la línea de lo hoy reconocido, que D. Pablo Hernández -fundador junto a su hermano- era una excelente persona y gran profesional.

Es cierto que los conflictos bélicos se inician cuando fracasan las relaciones diplomáticas; las comunicaciones vitales para comprender la postura de las partes y que clarifican los malentendidos. La incomunicación genera discordia porque se desconoce la verdadera actitud de los silenciados. Lo mismo sucede en las relaciones sociales y profesionales.

En este caso aclaro todo malentendido generado por circunstancias ajenas a la Dirección, a su comprobada profesionalidad arraigada durante veinticinco años gracias al esfuerzo de los Doctores Jesús y Pablo Hernández. No me cabe duda de que, salvo unas puntuales y aisladas excepciones ya arregladas, el cuadro médico en general ejerce según el código deontológico y las esmerada práctica odontológica.

 

 Hemos acordado el fin de esta problemática nada más descubrir a las dignas y honradas personas que dirigen la Sociedad y comprobar ellos la integridad de mi criterio en defensa de la Paciente, quien  será recibida por la Dirección y escuchada.

 

 Nobleza obliga, uno de los responsables-todos cuantos he conocido hoy me han parecido personas muy honorables -me ha comentado que lo sucedido lo toman como una experiencia constructiva con el objetivo de mejorar y dar la mayor calidad de servicio, con la entusiasta e inteligente voluntad para que Clínicas Hernadent continúe siendo un refente de la salud dental con un óptimo trato a sus pacientes.

 

 Gracias a la Dirección de Clínicas Hernadent. Profesionalidad e integridad. Hoy muy gratamente comprobado.

 

Procederé a restaurar el buen nombre de Clínicas Hernadent, borrar referencias de la batalla pasada tanto en artículos periodísticos como redes sociales o blogs. Lo hago con gusto y dando a Dios gracias por la experiencia que hoy se me ha brindado, con la certeza de que con buena fe todo se puede aclarar entre personas de sana voluntad. 

 

 Agradecido por este gesto de humanidad y profesionalidad a Clínicas Hernadent. 

 

 


4 comentarios en Clínicas Hernadent: fin de los desacuerdos al tener el verdadero placer de conocer a su Dirección

  1. Me alegro del fin de este conflicto, D. Ignacio. Si hay buena voluntad es posible corregir situaciones así. Defender a quien se quiere es un valor.Felicidades.

  2. 1. No se engañe, don Ignacio. Les ha atendido porque con su virulenta campaña en las redes sociales, el apoyo de Rambla Libre, etc., LES ESTABA HACIENDO UN GRAN DAÑO REPUTACIONAL.
    2. Pero de haber sido usted, ustedes, personas anónimas, sin fuerza alguna, ni acceso a los medios, LES HUBIERAN PISOTEADO, SIN PROBLEMA ALGUNO.
    Son negocios, Y LOS NEGOCIOS NO TIENEN CORAZÓN.
    Solo cuentas de resultados, Y RUMASA ERA UN CLARO EJEMPLO DE ELLO, tanto con el padre, qepd, como -y sobre todo- con los hijos, sin entrañas ni principio alguno.
    Estos días les están juzgando… No le deseo mal a nadie, pero creo que esa familia acabarán todos viviendo por cuenta nuestra, pero no en un hotel de lujo, SINO EN LA CÁRCEL.
    La única que posiblemente se salve será la madre, y más por razones de edad que por falta de “merecimientos”…

  3. No crea que soy ingenuo, Luis. D. José María Ruiz-Mateos decía delante de sus hijos que me hacía el tonto pero que de tonto no tenía ni un pelo.

    Puedo asegurarle que el desempeño de mi trabajo a su lado debía prescindir de toda ingenuidad, pero con el disimulo y la cautela de saber que estaba rodeado de serpientes y escorpiones ávidos de codicias multimillonarias.

    En este caso, debo decir que la impresión sobre la Dirección de Clínicas Hernadent ha sido muy positiva por ese grado de intuición que también he desarrollado con el tiempo de muchas batallas experimentadas, sobre todo de justicia social. Así es que ratifico, Luis, cuanto digo en este artículo por saber que, una vez establecida la comunicación, trato con personas honorables más allá del laberinto de las confusiones.

    Doy también por zanjado el desencuentro con el Responsable de Marketing de Clínicas Hernadent, David Ruiz Mira, de quien recibí una más que correcta llamada para comunicar su agrado por este desenlace de acuerdos por ambas partes y explicarse con mucha dignidad sobre lo sucedido este tiempo.

    En cuanto a lo de los hijos de D. José María Ruiz-Mateos- quien me precio conocer como amigo del hombre desconocido y portavoz que fui-decirle que creo que Dios pone a cada uno en su sitio. Aquí y donde vamos todos a dar razón de nuestras siembras terrenas.

    Lo que importa es que recuperen su dinero, ahorros de toda una vida y esa era la voluntad de un padre y el empresario y financiero que lo dio todo de buena fe, a pesar de las traiciones sufridas toda una vida.

    Sobre la madre ya sabe lo que pienso de sus “merecimientos”. Enfrentarme a Teresa Rivero por pura indignación sobre el trato que dispensaba a su prójimo, es solo un capítulo más de esta histotia de avaricia e insensibilidad que tanto ha perjudiciado a miles de personas. Esta batalla aún no ha terminado.

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