Las multinacionales cierran filas con el aceite de palma



Nutella, una explosión de aceite de palma. /Foto: ecoosfera.com.

Luis Bru

Es manifiestamente nocivo para la salud: dobla con las grasas saturadas del ácido palmítico el riesgo de enfermedades cardiovasculares y es también cancerígeno. Pero la salud no importa ante la cuenta de resultados. El aceite de palma incrementa los márgenes de las multinacionales.

Es todo un producto nocivo y venenoso que se mueve en los parámetros mundialistas: superficies inmensas de Indonesia –dos veces la de Alemania-, Malasia y Papua-Nueva Guinea, se compra en millones de toneladas y ofrece algunas ventajas de conservación para los productos. Así que todo son beneficios para las multinacionales.

Eroski, que dijo que se iba a pensar quitar el aceite de palma de su marca blanca, ha dado marcha atrás. Según Agustín Markaide, presidente de Eroski, “retirar el aceite de palma no sirve para nada si damos la espalda a otras grasas”. El argumento es contradictorio y falaz. Nestlé ha hablado de “alarma social injustificada”. Ferrero y Bimbo estudian mejorar la “imagen” del aceite de palma.

Productos que contienen aceite de palma están tratando de combatir su caída de ventas con publicidad, como es el caso de Nutella, Oreo o los biscotes de Ortiz.

Tampoco los gobiernos van a hacer nada, sometidos a los intereses económicos de los grandes lobbys y la industria alimentaria es uno de ellos.

Todos hablan de combatir el colesterol LDL y de los usos saludables en la comida, pero infectan sus productos con un veneno que se llama aceite de palma.

 


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