Santiago Abascal es gafe



Santiago Abascal. /Foto: ramblalibre.com.

Miguel Sempere

Santiago Abascal es gafe. En una infantil artimaña, urdida por Julio Ariza –últimamente sale en todas las salsas indigestas- y Santiago Abascal, éste, acreditado como periodista de lo poco que queda de Intereconomía y acompañado como intérprete por José Javier Esparza, asistió el 26 de enero a la reunión en Coblenza de Grupo Europeo de las Naciones y la Libertad. Allí se hizo una serie de selfies con dirigentes como Geert Wilders y Frauke Petry.

Santiago Abascal posa con Frauke Petry, de Alternativa por Alemania.

Con ese tramposo bagaje, Vox emitió una nota en la que afirmaba que ese partido “se configura como el representante natural en España de un movimiento que ha dado sus primeros pasos en la ciudad alemana con representantes de todas las derechas europeas”. Para seguir manteniendo el sueldo del partido, el partido fallido de Abascal redondeaba la faena indicando que “la semana pasada, Rafael Bardají, visitó al equipo del nuevo presidente de Estados Unidos en la Torre Trump”. Como prueba ofrecían una foto del exasesor de Aznar en la que parecía salir de la Torre Trump.

En ese momento, las expectativas de los partidos identitarios en Europa eran máximas, pero fue aparecer Santiago Abascal por Coblenza y no han parado de suceder desgracias. Geert Wilders no cumplió las expectativas. Frauke Petry ha entrado en crisis en Alternativa por Alemania. Marine Le Pen asiste a una revuelta dentro del Frente Nacional en la que cada vez más dirigentes consideran que ha sido un error plantear la salida del euro y no poner la diana en la inmigración y la islamización. El debate lo ha abierto Gilbert Collard y tendrá que dirimirse en el congreso de otoño.

Santiago Abascal posa con el holandés Geert Wilders.

La patraña de Santiago Abascal, un político profesional que necesita seguir cobrando el sueldo de 3.500 euros del partido, engañó a alguno incautos, que pusieron en la balanza la supuesta legitimidad intelectual y el apoyo mediático de Julio Ariza, personaje y lo poco que queda del Grupo que restan mucho más que suman, y que cada dos por tres sale en alguna mierda del PP, porque Ariza no es all right ni nada que se le parezca, sino que siempre ha estado en las cloacas del PP. La última ha sido la cinta de Ignacio González y su cuate Eduardo Zaplana afirmando que chantajeó a Mariano Rajoy con una cinta. Pero también está, por ejemplo, su papel estelar en el tamayazo. Y lo que irá saliendo, como para ir al lado de este personaje.

Por supuesto, los gafes no existen pero sí quienes se dedican a enredar en vez de construir. El problema no es que Santiago Abascal se creyera la Marine Le Pen española sino que otros entraron por ese registro, lo que muestra el complejo de inferioridad de los movimientos identitarios españoles, y su inoperancia, de modo que en vez de trabajar por su propia legitimidad esperan que les venga de fuera. Cuando se supere ese lastre, el partido identitario español eclosionará.

 


Opina en Rambla Libre