El cine: sueño del siglo



Fernando Alonso Barahona. Crítico de cine.

“¿Cuáles son sus planes para el futuro, señor De Mille?
“ No sé , tal vez otras películas … quizás otros mundos “
CECIL B. DE MILLE ( 1881- 1959 ) (entrevista realizada en 1958, meses antes de su muerte )
Algunos agoreros y aprendices de mago, pronosticaron la muerte del cine en el siglo que había conocido su encumbramiento , el azaroso siglo XX . No ha sido así, tal vez haya muerto ( y no parece que haya que derramar demasiadas lágrimas ) cierto tipo de cine hermético , apto solo para disfrute de sus autores y muy lejano a las fascinantes enseñanzas y hallazgos que pioneros como Griffith, De Mille o Chaplin inventaron en los años diez y veinte del siglo pasado . Pero el cine , las películas, gozan de buena salud, aunque se multiplican las ediciones en video y DVD y no cesan los pases televisivos y las vías digitales, lo cierto es que la asistencia a las salas de cine ha aumentado, el coste de las películas es vertiginoso, y el taquillaje de muchas de ellas, asombroso.
Bécquer escribió que podría no haber poetas, pero “ siempre habrá poesía “. Y, ciertamente, podrían escasear los cineastas ( de hecho, el cine no ha recobrado su esplendorosa época dorada, aquella que abarca entre 1927 y 1962 con Hollywood como epicentro, pero con brillantes producciones en Gran Bretaña, Francia, Italia y, desde luego, también España . ) pero siempre habrá películas, porque siempre quedarán historias por contar.
La reflexión sobre el Séptimo Arte me ocupó tres libros en la década de los noventa : “Cine , ideas y arte “(Cileh . 1991 ) , “Antropología del cine “ (Cileh. 1992 ) y “Las obras maestras del cine “(Royal Books 1994 ). Ahora, en el albor del siglo XXI , se abre una magnífica oportunidad para desarrollar las ideas allí expresadas, matizadas por el cambio de siglo, y ofrecer así un retrato de lo que el cine ha sido en los últimos cien años : una imagen de la vida humana, una fábrica de sueños, un divertimento colosal , una gran industria y – no lo olvidemos – una reunión de buenos artistas en muchos casos . Y junto a ello, lo que el cine es en la actualidad y proyecta de cara al futuro .
El cine ha sido vehículo de ideas, ha sido expresión de preocupaciones artísticas y estéticas de hondo calado , pero sobre todo ha servido de magnífico retrato de unas formas de vida, hasta tal punto que puede alumbrarse una peculiar forma de enfoque antropológico partiendo , precisamente, de la visión de las grandes obras maestras que el Séptimo Arte ha legado .

Actores, directores, películas … el cine tiene hoy más difusión que nunca, aunque – paradójicamente – buena parte de su gloriosa historia quede solo al alcance de especialistas y cinéfilos ya que el excesivo peso de la actualidad y la fugacidad de los estrenos, provoque que se viva literalmente al día, sin conciencia de lo que antes fue y ha dejado huella . Pero una de las más nobles misiones del arte es dejar huella, y si algún sentido tiene un libro de cine ( antes y después de escribir numerosos libros de cine, bien sobre géneros, estrellas o directores , he defendido que lo auténticamente importante es la visión personal e intransferible de las películas ) es ayudar a fijar esa memoria , procurar que el nuevo cinéfilo conozca las grandes aportaciones de su arte que se remontan a 1914 , reúnen un espléndido plantel de hombres y mujeres abarcando todos los géneros y estilos . Acción, emoción, sentimiento, belleza … esos son los fabulosos ingredientes de esa invención maravillosa que un día fue llamada con toda propiedad, fábrica de los sueños.
Leer sobre cine es un buen ejercicio, pero mejor aún es ver cine, disfrutar esas películas que ya forman parte de la cultura contemporánea y de la memoria colectiva de las diversas generaciones .
La primera proyección cinematográfica pública tuvo lugar en París el 28 de diciembre de 1895. Se trató de una sesión de documentales realizados por los hermanos Auguste y Louis Lumière; esto significa que, en apenas un siglo de existencia, el arte cinematográfico ha sido capaz de convertirse en un importante fenómeno de comunicación de masas, habiendo ofrecido, además, un notable número de obras maestras, más tal vez, que ningún otro arte en el siglo XX.

El cine sirvió enseguida de cauce a las inquietudes culturales de la primera parte del siglo; el impresionismo en Francia, el expresionismo y el “Kammerspiel” en Alemania, el cine político en la URSS, el cine arte total en Hollywood ( Estados Unidos)…La revolución que supone la llegada del sonoro en 1927 transforma por completo la expresión cinematográfica, casi como una vuelta a empezar. El cine en casi cien años de historia, ha servido de vehículo a ideas políticas y tensiones sociales, y ha servido, sobre todo, a los sueños de varias generaciones que, literalmente, han visto ampliar su vida y su mundo personal a través de las pantallas luminosas de las salas cinematográficas.
Este milagro artístico-cultural fue posible gracias a la acción conjunta de una industria sólida y emprendedora (Hollywood), a un puñado de actores, actrices, técnicos y guionistas, y al trabajo difícil y generoso de un grupo de sobresalientes artistas que dieron lo mejor de sí mismo en las películas: John Ford, King Vidor, Cecil B. De Mille, Alfred Hitchcock, Anthony Mann, Leo McCarey, Howard Hawks, Fritz Lang, Orson Welles, Carl TH. Dreyer, Luchino Visconti, Federico Fellini, Jean Renoir, Luis Buñuel, Kenji Mizoguchi , Raoul Walsh , Murnau, Chaplin, Wyler, Wilder , Truffaut …
El mundo, escribe Ortega, no es un conjunto de cosas desconectadas de mi (realismo) ni tampoco soy yo, y dentro de mi el mundo (idealismo), sino que el mundo es donde yo vivo y donde están las cosas.
Si no hay un yo que vive en un mundo, no hay mundo real.

CARACTERES DEL MUNDO CINEMATOGRÁFICO
El cine es perspectiva. A diferencia del teatro, al que asistimos normalmente desde nuestro propio punto de vista, el cine recrea, forma y descubre multitud de puntos de vista diferentes: es una de las muestras de riqueza y complejidad más características del cine.
El cine es un arte del siglo XX, y esto no es casualidad. Como señala Marías, es en el siglo XX cuando se ha llegado a tener una idea cinematográfica de la vida, no como una estática o cosificada.sino como un drama.
3.El cine, que es imaginación, trasciende la abstracción al ser capaz de crear y ofrecer escorzos concretos de la realidad humana; ha producido, además, una fabulosa dilatación de los horizontes humanos y, gracias a un gran número de personas, ha tenido acceso a un extraordinario enriquecimiento y dilatación de sus posibilidades vitales.

4. La calidad artística de una película es perfectamente compatible con el carácter multitudinario y popular del cine; más aun, el cine, dado su elevado coste económico, mayor que el de cualquier otro arte, precisa, para su eficaz desarrollo, de un marco económico que garantice la libertad y la creatividad. No es casual que haya sido en Estados Unidos donde esta industria ha conocido una mayor consolidación; la iniciativa empresarial, la libertad económica han hecho posible un cine abierto e independiente de las subvenciones estatales, las mismas de las que malviven las cinematografías europeas. Críticos de la más variada índole repiten hasta la saciedad que el éxito de una película no tiene nada que ver con su calidad artística, lo que, de hecho, es cierto, pero en un sentido diferente al que se nos ha querido explicar, teniendo, además, en cuenta varios matices:

La buena crítica tampoco garantiza la calidad.
A veces el público ha sido más inteligente que los intelectuales, o mejor dicho, los malos intelectuales.
El arte se hace para que haya un receptor que descubra y comparta la comunicación y belleza de ese arte. Es un error y una grave desviación fabricar arte para el consumo de los presuntos expertos.
Se ha hablado de mundo cinematográfico, pero, como advierte agudamente Marías : Conviene no exagerar la realidad del mundo cinematográfico. Ante todo, porque lo que nos da son imágenes fotográficas que aparecen y desaparecen, que se esfuman; visto y no visto.
En cualquier caso el cine de prestigio, el arte y ensayo o el “indie pueden ser interesantes o decepcionantes. Cada obra y cada artista es un mundo en sí mismo . Y los grandes iconos culturales de los mas variados tiempos del cine pertenecen a su herencia gloriosa , por más que algunos presuntos expertos les pretendieran minusvalorar . Reflexión que vale para genios del cine como Ford, Hawks o Hitchcock, estrellas como John Wayne, Charlton Heston, Gary Cooper o Tyrone Power y películas inolvidables como Lo que el viento se llevó, Ben Hur , Vértigo. Rio Bravo, El cid, Centauros del desierto, Duelo al sol , La colina del adiós o Los Diez Mandamientos . Y en el nuevo siglo para héroes como Spiderman o Batman, la saga de Stars Wars, Terminator , Toy Story, Piratas del Caribe , Indiana Jones y Rocky o Walker Texas Ranger .

Lo fundamental, en el último término, del mundo imaginativo del cine es que primariamente consiste en drama, necesita la vida humana para cobrar su intrínseca realidad; por eso sentimos que un documental no es auténtico cine, le falta lo más importante: una historia y unos personajes a los que les suceden cosas.

El cine es vida y arte, emoción y sentimiento.


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