La gran heroína de España: una catalana, Agustina de Aragón



Agustina de Aragón. /Foto: revistadehistoria.es.
Agustina de Aragón. /Foto: revistadehistoria.es.

Junio de 1808. Los granaderos de Napoleón se disponen a entrar en la sitiada Zaragoza por la puerta de El Portillo. Nadie los detiene ya. Los patriotas yacen muertos y heridos. Una bomba ha hecho estragos en los artilleros y el cañón está mudo. Agustina, que ha ido a llevar la comida a su esposo, artillero, Joan Roca, se encuentra con ese panorama de destrucción. Ya se ven los morriones franceses y el amenazante brillar de las largas bayonetas. Agustina toma la mecha de un artillero herido y dispara causando estragos en las filas enemigas que ya daban la victoria por segura.

Dudan los supervivientes ante aquella mujer. Temen una emboscada. No pueden fiarse de nadie. En los primeros compases del asedio, un grupo de jinetes de los veteranos lanceros polacos del Regimiento del Vístula han llegado a entrar en la ciudad para terminar siendo masacrados por las zaragozanas sin otras armas que piedras y cuchillos. Esos momentos de duda dan tiempo a que lleguen refuerzos en tropel; la situación está salvada; se ha cerrado la brecha.

La gesta corre como reguero de pólvora por la ciudad, elevando los ánimos, y el mismo brigadier José de Palafox se allega a encomiar a Agustina, que pasará a ser la encarnación del heroísmo femenino hispano. Agustina es nombrada artillera con cargo de subteniente.

Ha pasado a la historia como Agustina de Aragón. Sin embargo, era catalana de pura cepa, por los cuatro costados, bautizada el 6 de marzo de 1786 en la basílica de Santa María del Mar: Agustina Raimunda María Saragossa y Domenech. A los 17 años se casa con Joan Roca Vilaseca, cabo de Artillería. Es el 17 de abril de 1803 y la ceremonia se celebra en la parroquia barcelonesa de Santa María del Pino.

Joan Roca participa en la batalla del Bruch. El matrimonio recala en Zaragoza. Desde el 6 de junio hasta el 14 de agosto, en que los franceses se ven obligados a levantar el sitio, la ciudad resiste. Los franceses se han encontrado con una nueva forma de combatir, en la que todos participan, un pueblo con un anhelo común de libertad y un mismo amor a la Patria invadida.

En el segundo sitio, Zaragoza capitulará y Agustina de Aragón, a la que se ha concedido el título de “Defensora de Zaragoza”, será hecha prisionera. Luego, liberada en un canje.

Se casará, en segundas nupcias con Juan Eugenio Cobos, I Barón de Cobos de Belchite. La catalana Agustina de Aragón morirá en la españolísima Ceuta el 29 de mayo de 1857. Posteriormente, sus restos serán llevados en veneración patriótica a Zaragoza. Reposan en la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo.

 


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