Nicole Kidman versus Meryl Streep: cineastas en las trincheras antiTrump



Nicole Kidman. /Foto: fondosparacelulares.net.
Nicole Kidman. /Foto: fondosparacelulares.net.

 

Fernando Alonso Barahona. Crítico de cine.

El 20 de enero se inicia una nueva etapa en la historia de Estados Unidos y sin duda también en el mundo, con la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. La increíble cantidad de obstáculos que ha debido sortear hasta llegar a ese día tienen su colofón más bien estrambótico en las acciones de un grupo de estrellas de cine venidas a menos que están llamando a una especie de enloquecida revuelta sin destino ni razón.

Tras el discurso meloso y con falsete de Meryl Streep o las diatribas de Cher y Scarlet Johansson aparece ahora Rosie O, Donnell pidiendo que se declare la ley marcial impidiendo así la toma de posesión de Trump. Es decir, nada menos que un golpe de estado gritado sin pestañear y con el aplauso de lacayos, ignorantes o golpistas de variado pelaje.  Esta actriz de teatro y TV ya se distinguió en el pasado por sus duros ataques a George W. Bush, la fama de la O,Donnell -relativa, por otra parte- viene de sus shows en TV y de actuaciones en vivo ya que la filmografía es más bien modesta y escasa ( papeles menores en Algo para recordar , Los Picapiedra ).

Ha tenido que venir una auténtica estrella como Nicole Kidman, australiana de nacimiento y protagonista de películas como Eyes wide shut , Los otros, Australia …a recordar que el fundamento de la democracia es aceptar el resultado de las elecciones (organizadas además con Obama en la Presidencia) y por tanto Donald Trump merece respeto y buena suerte para comenzar su singladura. Pese a la moderación de sus palabras, Nicole ha sufrido ataques de diversa índole que le han obligado incluso a matizar aún más: ella no apoyaría a Trump sino simplemente la necesidad de respetar el resultado de las elecciones .

La presión de los lobbyes anti Trump está siendo realmente lamentable aunque su fracaso está asegurado. Lo peor puede llegar después para ciertos sectores de la industria del cine que no pueden despreciar a sesenta y tres millones de votantes. Pese a todo ello la ceremonia de inauguración de Trump será brillante y espectacular, con conciertos incluidos a cargo de figuras como The Rockettes, Jackie Evancho, Toby Keith, Lee Greenwood, entre otros varios. Al final, con el apoyo de Clint Eastwood, Stallone, Gibson y Chuck Norris parece más que suficiente.

Silencio de Martin Scorsese: una película que impresiona

Entretanto y la espera de los Oscars (en España los Goya se conceden en el mes de febrero) se ha estrenado una película tan polémica como interesante, Silencio, dirigida por Martin Scorsese (Taxi Driver, Toro salvaje, El rey de la comedia, El cabo del miedo, Casino, El aviador, Infiltrados, Shutter island …) sin duda uno de los pocos cineastas con personalidad en el panorama fílmico mundial .

Silencio, novela de Shishoku Endo es una obra compleja con más de un punto en contacto con El poder y la gloria, de Graham Greene (trasladada al cine en la extraordinaria y poco valorada El fugitivo, 1947 de John Ford). Si la novela de Greene trataba de la persecución de los cristianos por un gobierno ateo, en la de Endo nos trasladamos a la de los cristianos nipones a finales del siglo XVI y comienzos del XVII . En 1637 tendría lugar la rebelión de Shimabara tras la expulsión de todos los misioneros en 1614. El resultado fue una cruel represión contra todas las personas relacionadas con el cristianismo. En este angustioso escenario Endo sitúa el argumento de Silencio, que recrea libremente la historia del jesuita portugués Cristóbal Ferreira (1580-1650) provincial del Japón sometido a terribles torturas. El jesuita se vio obligado a apostatar y adoptaría el nombre de Sawano Chuan.

Silencio es una película que impresiona a condición de que el espectador acepte su propuesta inicial: un ritmo lento, una introspección psicológica y una reflexión casi unamuniana sobre la fe, el silencio de Dios (San Manuel Bueno mártir) y el sacrificio.

El gran escritor y amigo Juan Manuel de Prada ha publicado ( http://www.actuall.com/criterio/persecucion/juan-manuel-de-prada-explica-por-que-la-polemica-silencio-de-scorsese-puede-remover-nuestra-fe/ ) un luminoso estudio sobre la película: “ Silencio nos enseña que la misericordia de Dios comparte también el sufrimiento de cuantos lo rechazan, como leemos en otro pasaje de la novela, “¿Quién puede asegurar que los débiles han sufrido menos que los fuertes?”.  Sin ninguna duda, el punto más controvertido de la novela de Endo –y del film de Scorsese– es, después de todo, la solución final adoptada por los padres Ferreira y Rodrigues, que apostatan públicamente y prosiguen su obra evangelizadora en la clandestinidad”.

Pero Prada no se queda en la epidermis de la propuesta de Scorsese y añade: “ No se trata, ni de lejos, de una experiencia privada y acomodaticia de la fe, sino de una dolorosa renuncia a predicar el evangelio por todo lo alto para evitar el exterminio de sus propios hermanos”.

Sin embargo el padre Fortea en otro artículo polémico publicado en Infovaticana, tras reconocer el mérito de Scorsese como director (no en su mediocre La ultima tentación de Cristo, sino en Casino o Malas calles), se muestra crítico con el resultado final de Silencio: “ Bastaba contar la historia de algo tan épico como fue la vida exterior (o la interior) de esos gigantes seguidores de san Ignacio para tener ya algo muy grande que contar. Bastaba eso, la mera historia, contada de un modo sobrio. Tres horas, casi, contando tan solo la vida de un jesuita en una jaula es muy difícil que se sostenga en una película. En el fondo, en esencia, la película consiste sólo en ese encerramiento. Silencio parece que va a ofrecer algo más justo al principio. La película se vuelve de nuevo amena (como debería haber sido todo el tiempo) justo al final, cuando cuenta otras cosas. En medio de ese desierto de tres horas, sólo las comparecencias ante el inquisidor mantienen el interés. Pero ese interés se va disipando cuando la película va cayendo en la reiteración”.

Por otra parte, la descripción de la apostasía –incluso fingida– para evitar más torturas a los hermanos en la fe no deja de ser angustiosa y problemática. ¿Se puede justificar con esa escena final en la que el jesuita apóstata Rodríguez , que como nos recuerda Candela Sande no está en la novela de Endo muere y se celebra el sepelio siguiendo el rito budista, la cámara se centra en su puño cerrado, que aprieta una diminuta cruz? En cualquier caso la decisión vital de los jesuitas no podría dar lugar al célebre verso de Paul Claudel referido al martirio católico causado por la Segunda República durante la guerra civil española :

Once obispos, dieciséis mil sacerdotes sacrificados y ni una sola apostasía! ¡ Ah, ojalá pueda un día yo, como tú, lanzar mi testimonio en voz alta en el esplendor del mediodía!

Ambas visiones refieren sin embargo la realidad de Silencio, una película en la que Scorsese penetra en los terrenos de Carl Dreyer e Ingmar Bergman y en la que bajo el ropaje de una superproducción –cuyo coste no se deja traslucir del todo en la pantalla– se cuenta con escritura clásica y límpida esa historia de alma, dolor, fe, silencio y esa soterrada esperanza de salvación aún en medio del martirio y pese a la aparente derrota de esos jesuitas que deciden renunciar aunque en su interior mantengan la llama. Una película sobre la fe, pero también sobre la dificultad de conservarla en medio del horror.

Liam Neeson logra una espléndida interpretación lo mismo que Andrew Garfield. Brillan secuencias impresionantes como aquella en la que se nos muestra la lenta muerte de los cristianos que son crucificados a orillas del mar para que la marea alta los ahogue.

Es difícil recomendar sin ambages Silencio porque a no pocos les decepcionará, bien por su excesiva duración y su tono cargado, bien por el vidrioso contenido de fe. Pero, sin embargo, en esta época de cine inane y políticamente correcto, una película arriesgada como la de Scorsese merece la pena el esfuerzo al menos de intentar aprehenderla. Lo que no es poco.

Meryl Streep y el Hollywood liberal, contra Trump y la mitad de la población

No volveré a ver ninguna película de Meryl Streep

 

 

 

 


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