El sistema se cuartea y deja espacio para un partido patriótico



Espacio para un partido patriótico. /Foto: es.123rf.com.
Espacio para un partido patriótico. /Foto: es.123rf.com.

Enrique de Diego

Los sondeos, cuyo interés estriba en analizar tendencias, detectan un fenómeno que, tras el golpe de partido contra Pedro Sánchez, era previsible: el hundimiento del PSOE. Los socialistas pierden 1,6 millones de votos. Eso beneficia al PP en cuanto a escaños, pero no en cuanto a votos, pues pierde otros 900.000.

Las fuerzas del destruido bipartidismo pierden 2.500.000 de votos. Las nuevas formaciones recogerían 500.000 votos (me temo que este dato no es correcto, pero eso dan). Dos millones, desencantados, estarían yéndose a la abstención al haberse quedado sin partido de referencia.

Es posible que si Pedro Sánchez retornara, el descalabro socialista se mitigara, aunque es poco probable que el aparato socialista lo permita. Susana Díaz no genera entusiasmo; es flor del invernadero socialista andaluz, cualquier trasplante sería letal para ella.

Lo esperable es que a lo largo del año, el sistema de casta, globablista y proinmigración, del que forman parte los cuatro partidos, se cuartee y debilite aún más. El deterioro no ha hecho más que empezar. El momento clave será cuando el Gobierno transmita el doloroso mensaje de que no puede sostener el sistema de pensiones y que el pacto de Toledo siempre ha sido una farsa. Eso sucederá a finales de año, pero empezará a verse con claridad en otoño.

Los datos apuntan a una conclusión clara: se está abriendo un espacio creciente para una nueva formación, previsible y deseablemente identitaria y regeneradora, que ponga en práctico el patriotismo económico y erradique la nefasta y decadente partidocracia corrupta.

 


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