El feminismo lésbico degenera en secta verborrágica



Acción de Femen, grupo financiado por George Soros. /Foto: culturacolectiva.com.
Acción de Femen, grupo financiado por George Soros. /Foto: culturacolectiva.com.

Miguel Sempere

El feminismo lésbico, establecido como nueva ideología totalitaria, está degenerando hacia una secta verborrágica, que no tiene más credibilidad que las sacerdotisas del oráculo de Delfos.

Una muestra de esa verborragia sectaria está en el artículo de Alicia Miyares, profesora de Filosofía de enseñanza secundaria, en la web Tribuna feminista: “El “queer solipsismo”, el “trans-solipsismo”, el “postsolipsismo”, el “pornosolipsismo”, al tomar como eje discursivo al microindividuo sexualizado, aboca a las personas a un plano de existencia pre-crítica y pre-política, ya que los referentes identitarios y las reglas que rigen sus comportamientos están elaboradas a partir de las demandas en cada situación. El “solipsismo sexual”, al tomar como únicos referentes de acción la construcción de la subjetividad, el deseo y la identidad individual, contribuye a borrar, al igual que el neoliberalismo, toda memoria de la igualdad social”.

Y más aún: “nadie declara ser “solipsista sexual” (suena muy feo, tanto casi como “onanista”), pero lo son todas las personas que anteponen la “libre elección” a cualquier consideración ética y jurídica o anteponen los deseos individuales a los derechos sociales. El “solipsismo sexual” y la “libre elección” son connaturales al género explicativo propio del neoliberalismo. Sin embargo, personas afines a los postulados feministas y de izquierdas utilizan reverencialmente el recurso argumentativo de la “libre elección” para, al igual que opera la ideología neoliberal, dar respuesta a demandas y situaciones concretas sin entrar a considerar las consecuencias. A todo efecto, la “libre elección” opera en el seno del feminismo y de la izquierda como un troyano, neoliberal en este caso, que inficiona o corrompe los planteamientos feministas y de izquierdas desde dentro”.

Este feminismo lésbico es el ariete de demolición de la sociedad occidental, el desiderátum de la corrección política. Así, de nuevo la verborerragia y el lenguaje para iniciados, María Xosé Porteiro, que se presenta como política, escritora y periodista, escribe en Tribuna feminista: “personalmente, estoy absolutamente convencida de que en la agenda de esta nueva Tierra debe figurar -como cuestión vertebradora- la igualdad y la equidad de género, junto a la soberanía alimentaria, la erradicación de la violencia en todas sus formas, la alfabetización digital, el modelo de uso poblacional del territorio, la situación de las poblaciones campesinas, la educación en valores desde la cultura de paz, la reorientación de la investigación científica para una agricultura sostenible y saludable, convertir los residuos en elementos útiles en el camino que se abre en una nueva cultura del consumo…”

 

 


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