El feminismo lésbico contra la Navidad



El Nacimiento de Jesús es un hecho histórico. /Foto: trianarts.com.
El Nacimiento de Jesús es un hecho histórico. /Foto: trianarts.com.

Enrique de Diego

El feminismo lésbico es un supremacismo. No busca la igualdad sino establecer la supremacía de lo que llaman las nuevas feminidades y nuevas masculinidades sobre la población heterosexual. Aspira a transformarlo todo. Su odio a la maternidad les lleva a considerar sexista regalar muñecas a las niñas. También aspiran a acabar con la Navidad.

La propuesta de una mascarada feminista la hace Susana Gisbert Grifo, fiscal de violencia contra la mujer, en la web Tribuna feminista: “quizás me tachen de exagerada. Y hasta de querer cargarme una tradición de mucho tiempo. Pero la iconografía no lleva a engaño. El Niño Jesús es hombre, Papa Noel es hombre, los Reyes Magos son hombres. Poco sitio nos dejaron a las mujeres en esta fiesta”.

La Navidad no es una tradición, es una fiesta religiosa, que conmemora un hecho histórico, narrado en los Evangelios. La misma Cabalgata de los Reyes Magos es un auto de fe, teatro en la calle, rememorando el Nacimiento del Niño Jesús (no de la niña Jesusa).

La fiscal de violencia contra la mujer, que como se ve es una radical ideologizada, y con altas dosis de ignorancia, considera que “muchos siglos de inercia hacen que las tradiciones vengan ancladas en ese machismo patriarcal en el que hunde sus raíces nuestra sociedad, querámoslo o no”. La ignorancia es atrevida; la de Susana Gisbert, superlativa.

La nueva inquisición feminista se mete incluso en los regalos que los padres deben hacer a los hijos: “ya está bien de regalos femeninos y masculinos, sobre todo cuando de niños y niñas se trata. Recordemos que jugar en igualdad es un ensayo de vivir en igualdad y olvidémonos de pasillos rosas y azules. No se trata de que prohibir a las niñas que jueguen con muñecas, si es de su gusto, pero que sea igual de natural que lo hagan también los niños, como ellas jugar al balón o tener un coche teledirigido. Si les enseñamos que pueden jugar con todo, querrán vivir con todo, y no con ese 50 por ciento de las cosas que parecen pensadas solo para ellos o para ellas”.

Tal vez, si empezamos por ahí, llegue un día en que no resulte tan raro plantearse que los Reyes Magos fueran reinas o que Papá fuera Mamá Noel”. Lo único, que eso no sería la Navidad, sino el día del orgullo lésbico.

 


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