Un Consejo de Estado digno de tal nombre



José Manuel Romay Beccaria, presidente del Consejo de Estado. /Foto: ecodiario.eleconomista.es.
José Manuel Romay Beccaria, presidente del Consejo de Estado. /Foto: ecodiario.eleconomista.es.

Ramiro Grau Morancho. Abogado.

Hace varios años publiqué en varios diarios digitales un artículo titulado “Calidad en el Consejo de Estado”, criticando la incorporación al mismo de Zapatero, Rodríguez Ibarra, Teresa Fernández de la Vega y otros ilustres ignorantes jurídicos…Lo he buscado en internet pero no lo encuentro. Supongo que habrá sido borrado o desplazado por otros artículos más recientes. De cualquier forma está publicado en uno de mis libros, y si alguien quiere verlo –por casualidad-, con gusto le daré la referencia correspondiente.

Viene esto a cuento del reciente dictamen del Consejo de Estado, máximo órgano consultivo de España, donde, como no podía ser menos, pone los puntos sobre las íes de la responsabilidad, política y administrativa, del Ministerio de Defensa sobre la contratación de unos aviones desahuciados para transportar a nuestros militares destinados a misiones internacionales, con un grave riesgo para sus vidas, como por desgracia sucedió.

Que todo un Ministro de Defensa, además del gremio, Comandante Jurídico de la Armada, creo recordar, fuera incapaz de reconocer responsabilidad alguna, siquiera in vigilando, in delegando, o in tocándose las pelotas, dice mucho de su sentido de la honorabilidad y de la responsabilidad, o más bien de la falta de tales atributos propios de cualquier persona bien nacida, hombre o mujer.

Ignoro la fecha en que se solicitó el dictamen al Consejo de Estado, y no creo que fuera hace catorce años, nada menos… Es cierto que el Consejo necesita tiempo para emitir sus dictámenes, pues se estudian primero por los Letrados, posteriormente se debaten en las Secciones, y, en su caso, van al Pleno, pero es evidente que han podido tardar unos meses, o incluso un año, en emitir su dictamen, pero nunca catorce años.

De cualquier forma, el Consejo de Estado con este dictamen ha demostrado ser lo que se espera de él: un Consejo de Estado, que está por encima del gobierno de turno y de los partidismos, defendiendo los intereses generales de España y de los españoles, entre los cuales ocupan un lugar destacado, siempre presentes en nuestros corazones, los 62 militares que dieron su vida por España.

Y que fueron tratados a patadas por Trillo y sus mariachis, es decir, los pelotas de turno, que tanto abundan alrededor de los políticos, cual moscas en un estercolero.

No creo que don Federico aspire a volver a ocupar cargo político alguno, como no sea la presidencia de su comunidad de vecinos, y eso cuándo le toque por turno rotatorio, pero es evidente que perdió una magnífica oportunidad de dimitir, y quedar como un señor.

Ahora, con sus últimas declaraciones, y siento decirlo, se está comportando como un mierda (dicho sea como crítica política, nunca personal), totalmente insensible ante el profundo dolor de los familiares de las víctimas agravado además por sus continuos desplantes, y huidas hacia adelante, o más bien hacia ninguna parte.

Y el Consejo de Estado, y no me duelen prendas de reconocerlo, se ha comportado como no saben, quieren o pueden comportarse otras Instituciones teóricamente al servicio del Estado, y no del partido en el gobierno: el Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado y el Defensor del Pueblo, por ejemplo.

Ahora, para acabar de dignificar al Consejo de Estado, sólo hace falta que reformen la Ley del mismo, para poder desprenderse de esa carga inútil que soportan, supongo que con resignación, de iletrados jurídicos, incorporados por vía de reconocer el “derecho” a pertenecer al mismo a los ex presidentes del gobierno (en una reforma de la ley auspiciada por el propio Zapatero, tonto, pero que fábrica chollos, en su propio beneficio), o por la vía de la incorporación de ex presidentes de comunidades autónomas (caso de Rodríguez Ibarra), o echando previamente a un muy digno Consejero ¡nombrado por Franco!, pero que pese a su provecta edad, acudía todos los días al Consejo, y despachaba informes y expedientes…

En otras palabras: salvo excepciones, el Consejo de Estado tiene una gran calidad, y ahora sólo hace falta que procedan a “limpiarlo” de ignorantes jurídicos e iletrados en general.

¡Y pónganse todos en posición de firmes, que vuelve el ex Ministro de Defensa a su plaza de Letrado! Claro que, como la práctica totalidad de sus compañeros, suponemos que trabajará desde su casa, o desde el despacho familiar de abogados, que España es ansí.

 

 


8 comentarios en Un Consejo de Estado digno de tal nombre

  1. Este país, antes llamado España, está tan mal que ya hasta nos sorprende ver que hay alguna Institución que realmente funcione, Y HACE SUS DEBERES.
    Es el caso del Consejo de Estado, por lo menos en relación con el asunto del Yak-42.
    ¡Que pena que el CGPJ, la FGE, el Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas,y hasta la UDEF, no sigan su ejemplo!

  2. Es extraño ver que hay un organismo constitucional que cumple con sus deberes, y hace lo que se espera de él.
    Realmente llama la atención.
    Es obvio QUE EL DETERIORO DE NUESTRAS INSTITUCIONES ES CADA VEZ MAYOR.
    Ni el Tribunal de Cuentas, ni las instituciones mencionadas en el anterior comentario, cumplen realmente con sus deberes y responsabilidades. Se dedican a templar gaitas, actuando siempre a favor del gobierno, y en contra de los intereses generales de los españoles. ¡Una auténtica vergüenza nacional!

  3. No me parece mal que exista el Consejo de Estado, pero con las oportunas reformas, y echando del mismo a todos los componentes políticos.
    Hoy, 8 de enero, publica El Confidencial un artículo sobre el tema, que es realmente estremecedor, y produce vergüenza ajena, por los elevadísimos salarios de sus componentes, y la gran cantidad de privilegios de que disfrutan los políticos “jubilados” en el citado Consejo de Estado, donde siguen hacienco “política”.

    • 1. Me parece una vergüenza que insignificantes personajillos como Zapatero, María Teresa Fernández de la Vogue, digo de la Vega, Rodríguez Ibarra, y otros ignorantes jurídicos, puedan cobrar más de 100.000 (cien mi) euros anuales por ser consejeros de estado.
      Si ese consejo debe seguir existiendo, que tengo muchas dudas al respecto, tendría que reducirse el número de sus miembros.
      2. Y también el de Letrados. Y que vayan a trabajar, y cumplan un horario, como todo el mundo.
      Que también es penoso que sólo vayan por allí de visita, o a tomar café en las cafeterías próximas a la sede, supongo. (Aunque hasta es posible que tengan su propia cafetería-restaurante, para no tener que mezclarse con la plebe…, que les pagamos el sueldo, dicho sea de paso).

  4. La mayoría de las autonomías han creado órganos similares, a semejanza del Consejo de Estado, por lo que creo sólo caben dos alternativas:
    1. Ampliar el Consejo de Estado, y darle más competencias, suprimiendo de paso todos esos “consejillos” autonómicos, que solo sirven para dar “acomodo” a los políticos en paro, o
    2. Reducir el tamaño del referido consejo, pues al existir tantos “consejos”, parece evidente que la carga de trabajo será muy inferior a la que tenía hace décadas, cuándo todavía no vivíamos en este”maravilloso” estado autonómico, que es la ruina de España y de los españoles.

  5. A ver cuando os enterais que dan una de cal y otra de arena, no hacen nada al azar, ahora le dan la razon despues de tantos años que simplemente es vergonzoso una ofensa para las victimas y sus familiares un insulto a la inteligencia o lo que llamo dar un paso para atras para dar 3 adelante sin que te des cuenta asi que de bien nada que engañen a otro yo no espero nada de esta gente sino porque Trillo vuelve al mismo consejo que lo ha reprobado, que no hombre que no, que no sois los nuevos dioses del Olimpo a los cuales los demás tengamos que rendir pleitesia que ya tanta tonteria cansa.

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