Eduardo Inda, una vergüenza nacional



Eduardo Inda. /Foto: 20minutos.es.
Eduardo Inda. /Foto: 20minutos.es.

Luis Bru

A su lado Francisco Marhuenda ya parece un crítico de Mariano Rajoy y un ilustrado objetivo; Eduardo Inda ha superado todos los niveles de lacayismo y de manipulación mostrenca hasta constituirse en una vergüenza nacional.

Inda, que ha chapoteado en las cloacas de Interior y ha convertido el periodismo en una alternativa al oficio de sicario, es capaz de enfangarlo todo y de defender lo indefendible, hasta convertir el debate de La Sexta Noche en una payasada histriónica. Ya la abandonó Ana Pardo de Vera y ahora se ha levanto del plató el economista Juan Torres, tras aseverar: “soy una persona seria y he venido aquí a hablar de economía, no a participar en el rifi-rafe barriobajero que desde hace tiempo se ha convertido este programa”.

Según Inda, con el sueldo embargado, la tragedia del Yak 42 se reduce a un “error humano”, en el que lo único censurable es la chapuza con dolo de la identificación de los restos humanos, con macabras categorías como meter tres piernas en un ataúd, pero que sólo es achacable a tres generales, luego indultados. Esta grosera majadería, que es una ofensa a las víctimas, a sus familias y a la inteligencia, ya sólo la defienden Eduardo Inda y Federico Trillo en la COPE. No, por supuesto, el Consejo de Estado que enumera una catarata de cuestiones que sitúan la tragedia en el terreno de la negligencia de Estado. Y tampoco la actual ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, que éste martes recibirá a las víctimas, cosa que el soberbio de Trillo –“aquiétense criaturas”- no hizo nunca.

Por supuesto, la verdad judicial es altamente cuestionable en nuestro sistema donde la independencia del Poder Judicial es inexistente y donde Federico Trillo ha sido el gran manipulador de la Justicia en casos como Gürtel –llegó a cerrarse con componendas por la mano negra de Trillo- y del que han dependido los ascensos judiciales. El vuelo fatídico del Yak 42, con 22 horas de vuelo por la tripulación, con otros 47 vuelos chapuzas, que motivaron numerosas quejas, con un informe del Servicio de Información del Ejército desaconsejando volar con aviones de la antigua URSS, sin control sobre las subcontratas, cuyos contratos han desaparecido, fue una concatenación de negligencias. El único punto de sensatez de Inda fue decir que él no hubiera viajado en el Yak 42, que “los aviones rusos me dan miedo“.

Como dijo en sede judicial el comisario José Manuel Villarejo Pérez –encargado del equipo de trabajos políticos sucios en el Ministerio del Interior al servicio de Jorge Fernández Díaz– “Inda me ha sido de ayuda en algunos trabajos”: exclusivas de corta y pega y pura bazofia intoxicadora, periodismo basura con pestazo.

Inda ya estuvo al servicio de Jaume Matas, con una edición de El Mundo de Baleares altamente subvencionada, y cuyo jefe de opinión, Antonio Alemany, escribía a la vez los discursos de Matas, en un ejemplo de falta total de independencia, por lo que, contratos mafiosos de por medio, Antonio Alemany fue condenado a 2 años y tres meses de reclusión.

Es posible que Eduardo Inda dé espectáculo, pero espectáculo bochornoso y patético para indigentes mentales. No es la gloria del periodismo sino su miseria. Hay que recurrir al maestro José María García, quien en memorable ocasión, 13 de abril de 2011, presentación de Veo 7, definió bien a Eduardo Inda: “eres un abrazafarolas, un lametraserillos de tres al cuarto”.

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