La tercera campanada (y 2): “Se teme más el juicio de los hombres que el juicio de Dios”



Monseñor Javier Echevarría, San Josemaría Escrivá de Balaguer y San Álvaro del Portillo. /Foto: uncatolico.com.
Monseñor Javier Echevarría, San Josemaría Escrivá de Balaguer y San Álvaro del Portillo. /Foto: uncatolico.com.

 

Redacción

“Estas crisis mundiales son crisis de santos”, escribió San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei, en su libro Camino. Esta crisis mundial que padecemos, de relativismo, irenismo y modernismo, es la proyección de la crisis de la Iglesia, de eclesiásticos mundanizados, en los que se termina descubriendo que “se teme más el juicio de los hombres que el juicio de Dios”. Publicamos un segundo y último extracto del escrito de San Josemaría, conocido como “La tercera campanada”, que fue publicado en 1974:

En esta última decena de años, muchos hombres de Iglesia se han apagado progresivamente en sus creencias. Personas con buena doctrina se apartan del criterio recto, poco a poco, hasta llegar a una lamentable confusión en las ideas y en las obras. Un desgraciado proceso, que partía de una embriaguez optimista por un modelo imaginario de cristianismo o de Iglesia que, en el fondo, coincidía con el esquema que ya había trazado el modernismo. El diablo ha utilizado todas sus artes para embaucar, con estas utopías heréticas, incluso a aquellos que, por su cargo y por su responsabilidad entre el clero, deberían haber sido un ejemplo de prudencia sobrenatural.

Resulta muy significativo que –quienes promovían todo este fenómeno de desmejoramiento- solían escamotear las exigencias cristianas de reforma personal, de conversión interior, de piedad; para abandonarse, con un obsesivo interés, a denunciar defectos de estructura. Entraban ganas de clamar, con el profeta, scindite corda vestra et non vestimenta vestra (Ioel II, 13): ¡basta de comedias hipócritas!; a confesar los propios pecados, a tratar de mejorar cada uno, a rezar, a ser mortificados, para ejercitar una auténtica caridad cristiana con todos.

sanjosemariasudamerica

Hijos míos, curaos en salud y no condescendáis. El demonio anda rondando tamquam leo rugiens circuit (I Petr. V, 8): como un león inquieto, y espera que hagáis la mínima concesión, para dar el asalto al alma: a la entereza de vuestra fe, a la delicadeza de vuestra pureza, al desprendimiento de vosotros mismos y de los bienes terrenales, al amor de las cosas pequeñas.

En una palabra: el mal viene, en general, de aquellos medios eclesiásticos que constituyen como una fortaleza de clérigos mundanizados. Son individuos que han perdido, con la fe, la esperanza: sacerdotes que apenas rezan, teólogos –así se denominan ellos, pero contradicen hasta las verdades más elementales de la revelación- descreídos y arrogantes, profesores de religión que explican porquerías, pastores mudos, agitadores de sacristías y de conventos, que contagian las conciencias con sus tendencias patológicas, escritores de catecismos heréticos, activistas políticos.

Hay, por desgracia, toda una fauna inquieta, que ha crecido en esta época a la sombra de la falta de autoridad y de la falta de convicciones, y al amparo de algunos gobernantes, que no se han atrevido a frenar públicamente a quienes causaban tantos destrozos en la viña del Señor.

Hemos tenidos que soportar –y cómo me duele el alma al recoger esto- toda una lamentable cabalgata de tipos que, bajo la máscara de profetas de tiempos nuevos, procuraban ocultar, aunque no lo consiguieran del todo, el rostro del hereje, del fanático, del hombre carnal o del resentido orgulloso.

Hijos, duele, pero me he de preocupar, con estos campanazos, de despertar las conciencias, para que no os coja durmiendo esta marea de hipocresía. El cinismo intenta con desfachatez justificar –e incluso alabar- como manifestación de autenticidad, la apostasía y las defecciones. No ha sido raro, además, que después de clamorosos abandonos, tales desaprensivos desleales continuaran con sus encargos de enseñanza de religión en centros católicos o pontificando desde organismos paraeclesiásticos, que tanto han proliferado recientemente.

Me sobran datos bien concretos, para documentar que no exagero: desdichadamente no me refiero a casos aislados. Más aún, de algunas de estas organizaciones salen ideas nocivas, errores, que se propagan entre el pueblo, y se imponen después a la autoridad eclesiástica como si fueran movimientos de opinión de la base. ¿Cómo vamos a callar, ante tantos atropellos? Yo no quiero cooperar, y vosotros tampoco, a encubrir estas grandes supercherías.

A este descaro corruptor, hemos de responder exigiéndonos más en nuestra conducta personal y sembrando audazmente la buena doctrina. Hijas e hijos míos, que nadie nos gane en diligencia: es la hora de una movilización general, de esfuerzos sobrenaturales y humanos, al servicio de la fe. Ninguno de mis hijos puede ausentarse de esta batalla. Saber estas cosas y lamentarse no bastaría: debemos esparcir la buena semilla a manos llenas y con constancia, de palabra y por escrito. Pero, sobre todo, con nuestro comportamiento: que se note que reverenciamos la fe y amamos fielmente a Jesucristo y a su Santa Iglesia. Cada uno de vosotros debe ser un foco activo de apostolado, que haga eco y difunda doctrina cristiana diáfana, en medio de este mundo y de esta Iglesia, tan enfermos y tan necesitados de la buena medicina que encierra la verdad que Jesús nos trajo.

Persuadíos de que, si procuramos trabajar con esta sinceridad, no nos ganaremos las simpatías de algunos. Sin embargo, no caben ni ambigüedades ni compromisos. Si, por ejemplo, os llamaran reaccionarios porque os atenéis al principio de la indisolubilidad del matrimonio, ¿os abstendríais, por esto, de proclamar la doctrina de Jesucristo sobre este tema, no afirmaríais que el divorcio es un grave error, una herejía?

Hijos de mi alma, que ninguno me venga con remilgos y distingos, en estos momentos en que se requiere una firme entereza doctrinal. Abominemos de ese cómodo irenismo de quien imaginara pacificar todo, encasillando unos a la izquierda y acomodando otros a la derecha, para colocar graciosamente en un prudente centro –nada extremismos, aseguran- el fruto de su juego dialéctico, ajeno a la realidad sobrenatural.

Ellos inventan el juego y deciden la posición de los demás. De estas típicas posturas falaces de ciertos eclesiásticos, que traicionan su vocación, brota como resultado la frívola componenda, la doctrina desvaída, el alejamiento del pueblo de sus pastores, la pérdida de autoridad moral y la entrada en el ámbito de la Iglesia de facciones partidistas. En el fondo, todo se reduce a que han caído en las redes de la dialéctica propia de una filosofía opuesta a la verdad, porque se fundamenta en violencias a la realidad de las cosas. Se descubre, también, que se teme más el juicio de los hombres que el juicio de Dios.

 


2 comentarios en La tercera campanada (y 2): “Se teme más el juicio de los hombres que el juicio de Dios”

  1. Buenos dias con alegria!

    La iglesia Catholica es la entidad mas malvada sobre la faz de la tierra.
    Para ello se aprovecha de sus tres organizaciones mas perversas que to sepa:
    Los dominicos, o Perros del senior (Domini+can), que disfrutaron del sadismo con la Santa inquisition.
    Los Jesuitas, que estan detras de los mayoress acontecimientos de los ultimos 3 siglos…Include que dominan la CIA, MI6 y mossad.
    Y los del Opus Dei, que Cooperan con las elites globalistas… Y que estan detras de muchos del PP.

    Unos son menos malos que otros… pero las elites espamolas son dominadas de forma subconsciente por estas sectas catolicas…

    En realidad Los tres, son lobo’s con piel de cordero…
    Cuando antes se Les expulse de Espana a todos ellos, incluyendo la iglesia Catholica, mejor para el pais, el pueblo y la patria.
    So. Satanismo Puro y Duro, no siguen la biblia.
    Es mas el pueblo Espanoles siempre ha sido ignorante y nunca ha leido, no sabido engender la biblia, libro moral y de leyes x excelencia…
    Aqui sale el sr Echevarria:
    https://socioecohistory.wordpress.com/2012/04/23/current-membership-list-of-the-illuminati-committee-of-300/

    Del comite de los 300.
    Si Suena a chiste, pero nada en altas esferas ocurre de Milagro… Solo ignorantes que se piensan que existen dichos milagros.

    Por desgracia la gente no Lee la biblia, ni ningun libro de etica en profundidad, luego el pais esta perdido.

  2. A ver, al “iluminado” del comentario: la iglesia es cierto que tiene graves problemas, pero no son exactamente los que usted a señalado. Curiosamente a olvidado mencionar a la judería internacional y su gran aliada, la Masonería, infiltrada entre las filas de la Iglesia desde hace ya demasiado tiempo. Ese es el gran parásito que desde fuera y desde dentro esta trabajando para descomponer el pilar de los valores de la civilizacion occidental que representa la Santa Iglesia. Por su puesto fracasará en su intento. El mal jamás triunfa sobre el bien.

Comentarios cerrados.