Eduardo Zaplana: gestionar pésimo tiene premio



Eduardo Zaplana. /Foto: lne.es.
Eduardo Zaplana. /Foto: lne.es.

Josep Sansano

El balance de su gestión en la Comunidad Valenciana es de pésima. Ejemplo paradigmático de los desastres del cortoplacismo, sus obras faraónicas son ahora un lastre y han provocado un lodazal de corrupción. Algunas, como la Ciudad de la Luz en Alicante o el aeropuerto de Castellón, fueron un despropósito. Permanecen cerradas pero provocando gastos sobre el arruinado contribuyente. Siempre se ha definido como un liberal pero funcionó como un intervencionista manirroto en niveles de estupidez superlativa.

Sin embargo, gestionar mal en esta España degradada tiene premio. Eduardo Zaplana se define como un “funcionario” de Telefónica. Para él, funcionó la puerta giratoria de manera escandalosa. Fue fichado como “Delegado de la Compañía para Europa”, cargo tan retórico, que él afirma en su perfil de Linkedlin que es “adjunto a la secretaría general” y en Telefónica dicen que es “adjunto a la presidencia”.

Un puesto compatible con una lucrativa iniciativa personal. Un mes después de ser “fichado” por Telefónica constituyó Decuria Consulting SL el 30 de mayo de 2008, una consultora para asesoramiento estratégico –humo- de sociedades y fundaciones con la que ha facturado 2.166.799,15 euros hasta 2015. A él no le ha afectado la crisis que ayudó a provocar.

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