“Hijos míos, regresen a la Eucaristía, a mi Hijo”



Parroquia de Santiago de Medjugorje. /Foto: buenavibra.es.
Parroquia de Santiago de Medjugorje. /Foto: buenavibra.es.

Sor Emmanuel Maillard 

Queridos hijos de Medjugorje, ¡alabados sean Jesús y María! 1. El 2 de julio de 2016, Mirjana recibió la aparición mensual de la Virgen María en la Cruz azul. Después de la misma transmitió el siguiente mensaje: Queridos hijos, mi presencia viva y real entre ustedes tiene que hacerlos felices debido al gran amor de mi Hijo. Él me envía entre ustedes para que con mi amor maternal les dé seguridad, para que comprendan que el dolor y la alegría, el sufrimiento y el amor, hacen que el alma de ustedes viva intensamente; para invitarlos nuevamente a glorificar el corazón de Jesús, el corazón de la fe: la Eucaristía. Mi Hijo, día a día, a través de los siglos, retorna vivo en medio de ustedes; regresa a ustedes, aunque en verdad, nunca los ha abandonado. Cuando uno de ustedes, mis hijos, regresa a Él mi corazón de madre exulta de alegría. Por eso, hijos míos, regresen a la Eucaristía, a mi Hijo. El camino hacia mi Hijo es difícil, lleno de renuncias, pero al final está siempre la luz. Yo comprendo sus dolores y sufrimientos, y con amor maternal enjugo sus lágrimas. Confíen en mi Hijo porque Él hará por ustedes lo que ni siquiera sabrían pedir. Ustedes, hijos míos, deben preocuparse solo por el alma, porque ella es lo único que les pertenece en la Tierra. Sucia o limpia, la tendrán que presentar ante el Padre Celestial. Recuerden: la fe en el amor de mi Hijo siempre es recompensada. Les pido que oren, de manera especial, por quienes mi Hijo ha llamado a vivir según Él y a amar a su rebaño. ¡Les doy las gracias!”

2. El paseo de los Ingleses. ¿Cómo no estar conmocionada por la catástrofe de Niza de la velada del 14 de julio? ¡Sí, conmocionada, al mirar aquellas imágenes, esos rostros de niños desaparecidos, de jóvenes sesgados repentinamente por la muerte, de aquellas familias diezmadas! Lejos de mí querer agregar comentarios a lo que ustedes ya han podido ver, oír o leer acerca de esta tragedia. Deseo en cambio que ascendamos juntos a la cúspide de la pirámide del odio para ver quién es el que en realidad manipula este creciente terrorismo. Jesús lo dice en el Evangelio cuando habla del “LOBO” que entra en el corral para devorar a las ovejas y del ladrón, alias Satanás: “El ladrón solo viene para robar, matar y destruir”  (Jn 10, 10).

Satanás ya está muerto en su alma y, por celos hacia los hombres, quiere que todo el mundo perezca con él, quiere erradicar a la humanidad de la faz de la tierra. Las personas que han pactado con él se reconocen por su odio encarnecido hacia los pequeños, los niños, los bebés en gestación, porque su inocencia les recuerda a Cristo, a Aquel que en la cruz ha vencido a la muerte. Este “LOBO” tiene 1000 maneras de inducir a los espíritus humanos para que realicen su obra funesta. No sólo se aprovecha de la ausencia total del ayuno y de la oración (estos dos poderosos aliados lo desarman) sino que también atraviesa las puertas que le abrimos al transgredir las Palabras de Vida que Dios nos ha dado, eligiendo pisotearlas por medio del pecado y del hábito del pecado. “El salario del pecado es la muerte, nos dice san Pablo, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna” (Rom 6, 23).

Felizmente, gracias a Dios y a su bondad infinita, siempre tenemos la posibilidad regresar a Él, de renunciar sinceramente al pecado para arrojarnos de todo corazón en los brazos de Jesús misericordioso y ser lavados de nuestras inmundicias, cerrándole de esta manera la puerta al Destructor.

3. Flash sobre Belgrado. Hace unos días leí el impactante testimonio del Dr. Stojan Adasevic que ejercía su oficio de médico ginecólogo y obstetra en Belgrado (Serbia). Deseo citar aquí una pequeña parte del mismo. Difícilmente oigan hablar de esto en una homilía, y menos aún en alguna cátedra universitaria. En la Yugoslavia comunista de fines del siglo pasado, Stojan había aprendido que el aborto, tal como se enseñaba en la facultad de medicina, era un procedimiento quirúrgico semejante al de una apendicitis. La única diferencia radicaba en el órgano a ser extirpado: en un caso, una parte del intestino y en el otro, un tejido embrionario. Comenzaron a formarse dudas en su espíritu cuando, en los años 80, las tecnologías del ultrasonido se implementaron en los hospitales yugoeslavos.

Fue entonces cuando Adasevic vio por primera vez sobre la pantalla aquello que hasta entonces había permanecido oculto a sus ojos: el interior de un útero femenino conteniendo a un niño vivo que se chupaba el dedo y que movía los brazos y las piernas. Cada dos por tres, partes de estos niños se encontraban dispuestas a su lado sobre la mesa de cirugía. “Veía sin ver” recuerda hoy en día.

4. “Sostenía en mi mano un corazón que latía” Una mañana, habiendo ya resuelto terminar con los abortos, su primo insistió que le practicara uno a su amiga que estaba encinta de 3 o 4 meses. Ella deseaba deshacerse consecutivamente de su noveno hijo. Adasevic se negó pero su primo insistió tanto que finalmente cedió: “De acuerdo, ¡pero será la última vez que lo hago! dijo. Cuenta Stojan: “Le abrí el vientre y perforé la placenta; la bolsa de agua se rompió y pude trabajar con mi fórceps de aborto. Atrapé algo que trituré, extraje y quise depositar sobre un lienzo. Miré y vi una mano – una mano bastante grande. El bebé está completamente formado en este momento, con sus deditos de la mano y de los pies. Todos sus órganos están presentes. Alguien había derramado iodo sobre la mesa y la mano fue a caer justo en ese lugar; las terminaciones nerviosas entraron de esta forma en contacto con el líquido. ¿Qué ha ocurrido? me dije y miré: ‘¡Dios mío, la mano se mueve sola!’ Stojan se estremeció pero prosiguió con el aborto: “Continuo sin embargo con mi fórceps y atrapo otra cosa, la quiebro y la extraigo. Me digo: ‘Con tal que no sea una pierna’. Sale fuera, miro: una pierna. Quiero colocar la pierna sobre la mesa delicadamente para que no vaya a parar cerca de la mano que se mueve. Inclino mi brazo para depositarla, pero en ese momento una enfermera deja caer una bandeja de instrumentos quirúrgicos detrás de mí. Sorprendido por el ruido, me sobresalto, aflojo la presión sobre el fórceps; la pierna da un tumbo y va a parar junto a la mano. Miro: la mano y la pierna se mueven solas. Mi equipo y yo nunca habíamos visto nada igual: miembros humanos que se contraían con sacudidas rápidas sobre la mesa. Proseguí, pese a todo dirigiendo mi instrumento hacia el vientre y comencé a triturar todo lo que se hallaba en el interior. Me dije a mí mismo que para completar el cuadro, sólo faltaría que diera con el corazón. Continúo a moler, moler y moler, para estar seguro de haber hecho puré de todo lo que quedaba en el interior y retiro nuevamente mi fórceps. Extraigo una masa pensando que debía tratarse de fragmentos óseos, y la deposito sobre la tela. Miro y veo un corazón humano que se contrae y se distiende, ¡que late, late! Creí que me volvería loco. Veo que los latidos del corazón menguan, se vuelven cada vez más lentos hasta detenerse por completo. Nadie puede haber visto lo que vi con mis ojos y estar más convencido que yo de lo que acababa de hacer: había matado a un ser humano”.

Su propio corazón se conmovió y quedó sumido en las tinieblas que lo envolvían. ¿Cuánto tiempo duró aquello, no sabría decirlo. Pero la voz aterrorizada de una enfermera lo hizo volver en sí: “¡Doctor Adasevic, gritó, la paciente se va en sangre!” Por la primera vez desde su infancia, él comenzó a orar con sinceridad: “Señor. No me salves a mí, ¡pero salva a esta mujer!” Stojan terminó su trabajo. Al quitarse los guantes sabía que aquel había sido su último aborto. Cuando informó al responsable del hospital de su decisión, se desató una cadena  de reacciones. Nunca antes en Belgrado un ginecólogo se había negado a realizar abortos. Lo presionaron. Redujeron su salario a la mitad. Su hija fue despedida; su hijo “reprobó” sus exámenes de ingreso a la universidad. Fue atacado por la prensa y la televisión. El Estado socialista, decían ellos, le había permitido estudiar para que pudiera practicar abortos y ahora estaba dirigiendo una operación de sabotaje contra el Estado… Santo Tomás de Aquino se le apareció una noche en sueños y dándole una palmadita en el hombro le dijo: “Eres mi amigo, mi buen amigo. ¡Prosigue tu combate!” Adasevic decidió continuar la batalla. Dijo haber practicado alrededor de 50.000 abortos antes de su conversión. Vean su testimonio en primera persona subtitulado en inglés: https://www.youtube.com/watch?v=1_dg_n_aLLY ¿Por qué hacer este paralelo entre los horrores del terrorismo y este testimonio que evoca a miles y miles de niños destrozados? Porque existe una ley de causa y efecto. “No nos sorprendamos cuando oímos hablar de crímenes, matanzas, guerras y odio. Si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué impide que nos matemos los unos a los otros? Es por eso que la Madre Teresa de Calcuta, decía que “el mayor destructor del amor y de la paz es el aborto” (PS 2).

El padre Jozo Zovko por su parte manifestó: “Un país que mata a sus hijos no tiene futuro”. Ambos han practicado la misericordia hasta el extremo de sus fuerzas; pero nunca callaron la verdad. ¡Hablaron por misericordia! No acusaron, supieron prevenir del peligro para salvar personas del drama y de sus consecuencias. La Virgen María dijo a los jóvenes del grupo de oración: “Cuando vean que una madre ha matado a su hijo, no la juzguen. Acójanla con amor y hagan todo lo que esté al alcance de ustedes para que vuelva a Dios y se confiese…”

Gloria Polo, gran testigo de nuestro tiempo dijo que ella ha visto en el Más Allá que cada aborto equivale a rendirle culto a Satanás. Cada vez que se practica un aborto, a su gran satisfacción, los sellos que obstruyen el infierno se rompen y dejan pasar a demonios que atacan principalmente a los sacerdotes (Ver PS 2) ¡El espíritu de muerte se ensaña por supuesto con aquellos que Dios ha escogido para ser otros Él mismo en el seno del rebaño para amarlo y darlo a conocer!

En este Jubileo de la Misericordia, cada sacerdote ha recibido el poder de perdonar el pecado del aborto (facultad normalmente reservada al obispo) y sus consecuencias, gracias a la indulgencia. Esto reconfortará a muchas madres –y padres- que hayan elegido el aborto. Encontrarán de este modo una salida de Esperanza.

Queridos hermanos y hermanas, si vivimos la Palabra de Dios estaremos a salvo, porque ella es la lámpara segura ante nuestros pasos, la luz que ilumina nuestro andar. Las 10 Palabras dadas a Moisés (los 10 mandamientos) son balizas seguras para caminar en estado de gracia y tener la bendición de Dios. Pero si ignoramos estas Palabras de Vida y dejamos una puerta abierta al pecado, si continuamos construyendo un mundo sin Dios, los “lobos” van a continuar obrando.

¡La Reina de la Paz es tan clara como transparentes son sus mensajes! Releamos los 5 puntos de Medjugorje y ofrezcámosle a María la hermosa decisión de vivir aquello que hayamos descuidado.

5. Vicka está nuevamente enferma. Tuvo que partir a Roma para un nuevo tratamiento de su espalda ya tan estropeada. ¡Oremos por esta mujer tan valiente que tan sólo piensa en alimentarnos con los mensajes de la Virgen, frecuentemente a costa de su salud! Continúa ofreciendo sus sufrimientos a Jesús, con alegría, para que vivamos los mensajes.


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