Medjugorje: La Virgen se aparece todos los días desde hace treinta años



Fernando Balaguer

En la aldea de Medjugorje –en croata se pronunca Medyugori- la Virgen se aparece todos los días, desde hace treinta años, a seis videntes. Recalco lo de todos los días. Lo hace bajo las advocaciones de “la bienaventurada Virgen María y “Nuestra Señora de la Paz”.

Medjugorje está en la península de los Balcanes, en Bosnia Herzegovina, en un valle con cinco aldeas, que entre todas suman cinco mil habitantes, que hablan croata y son católicos, aunque viven rodeados por ortodoxos y musulmanes y ateos. Es una población muy fiel, donde, por ejemplo, no hay ningún divorcio y donde han añadido una tradición como rito al sacramento del matrimonio que es asumir el compromiso con una cruz en las manos de los contrayentes que luego ponen en lugar preferente de su casa, para simbolizar que no se casan con un buen partido ni con la persona ideal, sino con la cruz.

Las apariciones empezaron el 25 de junio de 1981. Los videntes son seis: Mirjana, Ivanka, Jakov, Iván, Marija y Vicka. Las apariciones son al atardecer, en torno a las 18,40 h, y la Virgen habla y dice mensajes, que suelen centrarse en la necesidad de orar, sin rutina, en la confesión cuanto menos mensual, mensaje que Nuestra Señora de la Paz considera especialmente importante para la Iglesia de Occidente, el ayuno. La Virgen habla mucho de Satanás y, según una de las videntes, desde el siglo XX se ha dejado al diablo más suelto y ha ido provocando estragos en un mundo muy pecador. También les ha dicho: “No tengáis miedo de tener hijos. ¡Más bien deberíais tener miedo de no tenerlos! ¡Cuántos más hijos tengáis, mejor será!”.

Se cuentan anécdotas ilustrativas y algunas deliciosas, como la de Ruzka, una mujer de Medjugorje, que se acercó a las apariciones con su hija de año y medio, y apretujadas por la gente terminaron cerca de donde estaban los videntes. La niñita se alzó en brazos de su madre y hacía esfuerzos para coger algo que no veían. Luego, una de las videntes le dijo a la madre que la niña había visto a la Virgen y que ésta se reía muchísimo porque la niña estaba empeñada en birlarle la corona de doce estrellas (la Santísima Virgen se presenta con una corona de estrellas brillantes).

Consta que San Juan Pablo II consideraba a Medjugorje como la “continuación” y la “culminación” de Fátima. A Marija, una de las videntes le preguntaron, cómo te mira la Virgen y qué sientes qué eres tú para Ella. Y respondió: “Cuando me mira, tengo la impresión de que para Ella yo soy la Reina de la Paz y que Ella está maravillada de venir a verme”. Cuando se le pidió que repitiera añadió: “Ella está maravillada de este privilegio que le ha dado Dios”. Y aseveró: “Es la humildad de la Señora”. La humildad de la Virgen desarma a Satanás, mentiroso y homicida. Dios ha permitido que la Virgen ayude a sus hijos y eso es una gran alegría para Ella. Los tres primeros años se dedicó a formar a los videntes y luego empezaron los mensajes.

En Medjugorje hay muchas conversiones, que son el objetivo fundamental, aunque también hay curaciones (en 1990, 320 registradas y en 1996, 500).

La Virgen ha comunicado a los videntes diez secretos que son advertencias para la conversión del mundo y que los videntes comunicarán a un sacerdotes diez días antes de que sucedan para que tres días antes los hagan públicos (me temo que los medios de comunicación, Dios no lo permita, los ocultaran como han silenciado lo que está sucediendo en Medjugorje). Una de las visiones es una región de la Tierra desolada. No se habla de una tercera guerra mundial, pero sí parecen intervenciones extraordinarias de la Providencia. Uno de ellos sucederá en el monte Krizevac, un monte que domina la aldea y donde en 1933, los habitantes del pueblo erigieron una gran cruz de hormigón. Se convertirá mucha gente.

Al final, en Medjugorje hay un mensaje de esperanza, porque el diablo será atado o restringido en su acción durante tiempo.